El presidente chino Xi Jinping se reunió el martes con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mientras numerosos líderes latinoamericanos se congregaban en Pekín para una reunión ministerial entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Ambos exhortaron al resto del mundo en desarrollo a unirse para construir una gobernanza global más justa e inclusiva.
La reunión fue el ejemplo más reciente de cómo las potencias del sur global se presentan cada vez más como el núcleo del orden comercial multilateral global. Este ha sido uno de los temas de comunicación más destacados de China desde que Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos, y la reunión consolida el papel de Brasil como una voz desafiante del sur global frente a la reconfiguración del orden global impulsada por Trump.
Detalles de los nuevos acuerdos entre Brasil y China:
TRANSPORTE: Se impulsaron planes para fortalecer el transporte entre China y Brasil, con una conexión ferroviaria al puerto de Chancay, ubicado en Perú. El proyecto debe acelerar el comercio entre los países al facilitar a Brasil un enlace con el Océano Pacífico. Funcionarios del Ministerio de Transporte de China y del Grupo Estatal de Ferrocarriles de China realizaron un estudio de viabilidad para la ruta en abril.
UCRANIA: En una declaración oficial publicada antes de las conversaciones, ambos países pidieron un “pronto inicio” de las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. La declaración elogió a Rusia por mostrar disposición a dialogar y exhortó a las partes a encontrar una solución a la crisis abordando sus “causas fundamentales”. Esto sigue a una declaración conjunta de 2024 y reitera el acuerdo a largo plazo entre China y Brasil sobre la crisis. Ambos líderes asistieron a las celebraciones del Día de la Victoria de Rusia durante el fin de semana.
COMERCIO E INVERSIÓN: Las dos partes firmaron más de 30 acuerdos de cooperación que incluyen inversiones chinas en minería y puertos, compras chinas de aviones fabricados por la empresa aeroespacial brasileña Embraer, y una mayor coordinación en temas de clima e inteligencia artificial. También acordaron un acuerdo de intercambio de divisas por 157.000 millones de dólares a cinco años. Brasil también superó trabas burocráticas chinas para cerrar un acuerdo sobre granos secos de destilería (DDG), un subproducto del etanol utilizado para enriquecer el alimento animal. Estados Unidos tenía un cuasimonopolio en el mercado chino de DDG, y este acuerdo inclina aún más el panorama del comercio agrícola hacia Brasil.
MULTILATERALISMO: Ambas partes emitieron una declaración comprometiéndose a salvaguardar el orden multilateral global. La declaración criticó el proteccionismo y prometió “promover el desarrollo del orden y sistema internacional en una dirección más justa y equitativa, y fomentar la multipolaridad en el mundo”.


