La intervención de Washington en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro han provocado una onda de choque en las redes sociales chinas, desencadenando sorpresa, indignación e inquietud. Más allá de esto, ha emergido una conversación aún más intrigante: Taiwán.
Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un ataque relámpago sobre Caracas el 3 de enero. Poco después de que se informara del ataque, el presidente Donald Trump declaró que las tropas de Estados Unidos habían capturado a Maduro y a su esposa, trasladándolos fuera del país.
Para algunos internautas chinos, este ataque relámpago —que podría culminar en un cambio de régimen exitoso mediante la captura de su líder— conlleva fuertes implicaciones. Aunque ningún medio oficial ni grupo de expertos (think tank) de China ha vinculado la acción de Washington en Venezuela con el futuro de Taiwán, las discusiones en plataformas como Weibo y Douyin abundan en comparaciones entre Venezuela y la democracia autónoma.
Algunos usuarios se preguntan si Pekín podría intentar algún día un movimiento similar contra el presidente taiwanés, William Lai Ching-te. «China debería aprender de Estados Unidos… y aun así seguimos dando ayudas a Taiwán», rezaba un comentario en Weibo con tono de decepción.
Ecos en el Estrecho de Taiwán
Al otro lado del estrecho, los ciudadanos taiwaneses debaten la misma situación en redes sociales como PTT y Threads.
«Entregar a un presidente para evitar una guerra, ¿parece un buen trato?», se leía en una publicación en PTT, mientras que algunos usuarios en Threads fueron más allá, sugiriendo que sería mejor entregar al Kuomintang, el principal partido de la oposición en Taiwán y de tendencia afín a Pekín.
A pesar de que los comentaristas chinos mantienen un silencio colectivo sobre tales comparaciones, los medios de Taiwán las analizan intensamente. SETN (三立新聞網) citó a Lev Nachman, profesor de la Universidad Nacional de Taiwán, quien afirmó que las acciones de Trump han «creado una mayor justificación para tomar medidas contra Taiwán».
Asimismo, el 4 de enero, los medios citaron a Shi Yinhong, destacado profesor de la Universidad Renmin de China, quien señaló que una acción de China depende de su «capacidad, aún insuficiente», más que de «lo que Trump hizo en un continente remoto».
No obstante, para los analistas chinos y observadores internacionales, el movimiento de Trump tiene menos que ver con Taiwán y es más una señal sobre la futura huella global de China, particularmente en América Latina y el sur global.
La operación se produjo tras semanas de firme apoyo de Pekín al liderazgo de Maduro ante las amenazas de Washington, lo que convirtió a Venezuela en el punto de confrontación más intenso entre ambas potencias en la región desde la saga del Canal de Panamá.
El ataque tuvo lugar solo unas horas después de que Maduro se reuniera en Caracas con el enviado especial de China, Qiu Xiaoqi.
Reacción de los medios oficiales
Sin vacilación, la agencia de noticias estatal china, Xinhua, envió una rápida y contundente condena a Washington. El portavoz de Pekín describió a Estados Unidos como una «hegemonía descarada» y denunció un «imperialismo de recursos» en su comentario del 4 de enero, definiendo así la postura del gobierno central ante el ataque.
«Primero, fabrican cargos y, después, usan la fuerza para destruir un gobierno soberano y derrocar su régimen; Washington despeja el camino para que su propio capital entre y se reparta los recursos naturales del país», rezaba el texto, añadiendo que Estados Unidos ha «arrastrado efectivamente al mundo de vuelta a una era de saqueo colonial».
Global Times, otro medio estatal dirigido por el Partido Comunista de China, citó a un experto militar chino afirmando que los países deberían ver la operación como un enfoque sistémico de Estados Unidos para buscar cambios de régimen, y no como un incidente aislado.
«Estados Unidos ha llevado a cabo repetidamente operaciones militares similares para derrocar regímenes. Tales acciones no son meras maniobras tácticas, sino que tienen profundas implicaciones políticas y estratégicas», declaró el experto Zhang Junshe.
Por otro lado, profesionales no vinculados al Estado han comenzado a percibir la inquietud, ya que Pekín pierde a uno de sus socios estratégicos más importantes en América Latina. Un informe de Longxing Zhice Jingwei (龙兴智策经纬) advirtió sobre los múltiples riesgos que enfrentará China tras la toma de Venezuela por parte de Washington, que abarcan desde lo energético y financiero hasta lo geopolítico.
Pekín podría ver cómo una gran cantidad de inversiones y contratos firmados con Caracas quedan invalidados o sufren la expropiación de sus participaciones accionariales. La deuda de Venezuela con China, estimada en unos 11 000 o 12 000 millones de dólares, también está en peligro, según el informe.
Dado que en los últimos años Venezuela ha aceptado la moneda china para algunos pagos energéticos, cualquier interrupción supondría también un revés para los esfuerzos de Pekín por promover la desdolarización en el comercio energético global.
Sin embargo, el informe añade que, pese a perder a un socio fundamental, el ataque también ofrece una oportunidad a Pekín, ya que la acción de Trump vuelve a posicionar a China como una fuerza estabilizadora global, al menos en la mentalidad del sur global.
«China debería aprovechar plenamente el sentimiento de ansiedad en todo el sur global para ganar la superioridad moral en la opinión pública internacional y liderar la configuración de un orden internacional más justo y equitativo», concluye.




