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Rubio: EEUU no permitirá que China y otros “adversarios” controlen el petróleo de Venezuela

JIM WATSON / AFP Foto de JIM WATSON / AFP El secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, habla ante la prensa junto al subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller (izq.), y el director de la CIA, John Ratcliffe (centro), tras las acciones militares de los EE. UU. en Venezuela, en su residencia de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, el 3 de enero de 2026.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este domingo que la administración del presidente Donald Trump no tolerará que potencias rivales como China, Rusia o Irán mantengan el control sobre la industria petrolera venezolana ni utilicen el país como base de operaciones estratégicas.

En una entrevista con el programa Meet the Press de la cadena NBC, Rubio defendió la captura del expresidente Nicolás Maduro —quien ya se encuentra bajo custodia en Nueva York— como una acción necesaria para proteger la seguridad nacional frente a la influencia de “adversarios extranjeros” en el hemisferio occidental.

El fin de la “explotación” de recursos

Rubio fue tajante al señalar que la intervención marca el fin de la influencia de Pekín sobre las reservas de crudo más grandes del mundo. El secretario vinculó la crisis venezolana con la presencia de potencias extrarregionales que, a su juicio, han “colonizado” la estructura de poder del país sudamericano.

«No vamos a permitir que la industria petrolera en Venezuela sea controlada por adversarios de los Estados Unidos. ¿Por qué necesita China su petróleo? ¿Por qué lo necesita Rusia? Ni siquiera están en este continente», sentenció Rubio.

El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que Washington no permitirá que se repita en Latinoamérica el modelo de extracción de recursos que Pekín aplica en otras regiones. «Hemos visto cómo nuestros adversarios explotan recursos en África; eso no va a ocurrir en este hemisferio bajo el presidente Trump», advirtió.

Venezuela como centro de operaciones

Para la administración Trump, el riesgo de mantener a Maduro en el poder no era solo el narcotráfico, sino la consolidación de Venezuela como un eje logístico para el Ejército Popular de Liberación (EPL) de China y agentes de inteligencia cubanos e iraníes.

Rubio destacó que Venezuela se había convertido en una «encrucijada para las actividades de todos nuestros adversarios» y que el control de la seguridad interna estaba, en la práctica, en manos de agentes extranjeros.

«No pueden seguir convirtiendo a Venezuela en el centro operativo para Irán, Rusia, Hezbolá y China. Estas son amenazas directas a los Estados Unidos», puntualizó.

Transición y realismo político

Sobre el futuro del mando en Caracas, Rubio confirmó que Washington está tratando con la “realidad inmediata” al mantener diálogos con figuras como Delcy Rodríguez, pese a la existencia de líderes opositores como María Corina Machado.

El secretario justificó este acercamiento como una medida táctica para asegurar la cooperación de las fuerzas policiales y militares que aún permanecen en el terreno.

Asimismo, advirtió que el embargo petrolero y la incautación de buques en aguas internacionales continuarán bajo órdenes judiciales de Estados Unidos hasta que se logre una «transición holística» que estabilice la región y detenga la migración masiva.

Desafío a la hegemonía china

La captura de Maduro representa el desafío más directo de la administración Trump a la proyección de poder de China en el sur global. Al ser cuestionado sobre posibles represalias o el uso de fuerzas militares en el futuro, Rubio señaló que el presidente mantiene toda su “opcionalidad” y que la operación del pasado viernes demostró que la superioridad tecnológica y operativa de Estados Unidos en el hemisferio es incontestable.

«El objetivo es ver cambios en Venezuela que sean beneficiosos para Estados Unidos, porque es para quienes trabajamos», concluyó Rubio, reafirmando la vigencia de una política exterior basada en la seguridad del territorio estadounidense y el control de su vecindad geográfica.