Estados Unidos ha presentado un ultimátum al gobierno interino de Venezuela para que expulse a China y otros aliados estratégicos de su sector energético, como condición previa para permitir la exportación de crudo, según un reporte de ABC News que cita fuentes familiarizadas con el plan.
La estrategia de la Casa Blanca busca desplazar la influencia de potencias extrahemisféricas y consolidar un control exclusivo sobre la producción petrolera venezolana.
Según las fuentes, Washington ha comunicado a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que el país debe cortar todos los vínculos económicos con Pekín, Moscú, Teherán y La Habana.
El plan estadounidense, detallado por el secretario de Estado, Marco Rubio, en una sesión privada el lunes, aprovecha la crítica situación logística de Venezuela.
Rubio informó a los legisladores que los buques tanqueros en las terminales venezolanas están al límite de su capacidad, lo que otorga a Estados Unidos un “apalancamiento total” para forzar una decisión en Caracas ante una inminente insolvencia financiera.
“El gobierno tiene la intención de controlar el petróleo, encargándose de los barcos y los tanqueros”, confirmó el senador Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados, en declaraciones a ABC News.
Wicker subrayó que la prioridad es asegurar que ninguno de estos cargamentos sea enviado a Cuba o responda a compromisos con aliados fuera del hemisferio.
La exigencia de la administración Trump incluye que Venezuela se asocie de manera exclusiva con Estados Unidos para la producción y venta de crudo pesado.
Aunque el gobierno estadounidense no ha disputado el reporte de ABC, un alto funcionario de la Casa Blanca reafirmó que el objetivo es asegurar que los elementos restantes en Venezuela cooperen con los intereses de seguridad y energía de Washington.
Esta maniobra representa un desafío directo a los acuerdos de “préstamos por petróleo” que China mantiene con Venezuela, ya que el plan de la Casa Blanca busca desviar el inventario actual hacia mercados controlados por Estados Unidos, dejando a Pekín sin las garantías de cobro de sus deudas vigentes




