Dinamarca y el gobierno autónomo de Groenlandia rechazaron el miércoles la existencia de una amenaza inminente por parte de China en el Ártico, calificando de “inexacta” la narrativa utilizada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para justificar su renovado interés en adquirir el territorio estratégico.
Tras una reunión de alto nivel en el Departamento de Estado con el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lykke Rasmussen, fue contundente al desmentir la presencia militar de Pekín en la isla.
“No es una verdadera narrativa que tengamos naves de guerra chinas por todo el lugar. Según nuestra inteligencia, no hemos tenido una nave de guerra china en Groenlandia durante una década o más”, afirmó Rasmussen en una conferencia de prensa en Washington.
El bloqueo a la “Ruta de la Seda”
La delegación danesa y groenlandesa enfatizó que la seguridad de la región ha sido gestionada con éxito sin necesidad de cambiar la soberanía del territorio. Rasmussen recordó que Dinamarca y Groenlandia han actuado de forma coordinada para frenar cualquier intento de influencia económica del gigante asiático.
“Las inversiones chinas, hemos evitado eso (…) cuando vieron hace diez años la iniciativa a Franja y la Ruta y la idea de inversiones en infraestructura en Groenlandia, las bloqueamos. Así que no hay chinos presentes”, subrayó el ministro.
El gobierno danés sostiene que, aunque comparten la preocupación a largo plazo sobre las ambiciones globales de Pekín, la situación actual no presenta una “amenaza instantánea” que requiera medidas extremas como la compra del territorio por parte de Estados Unidos, una idea que Copenhague calificó nuevamente de “totalmente inaceptable”.
Grupos de trabajo y soberanía
Pese al “desacuerdo fundamental” sobre la propiedad de la isla, ambas partes acordaron la creación de un grupo de trabajo de alto nivel que se reunirá en las próximas semanas.
Este grupo buscará abordar las preocupaciones de seguridad de Washington —centradas en el control de minerales críticos y la vigilancia del Norte Alto— pero respetando las “líneas rojas” de Dinamarca: la integridad territorial y el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés.
Viviane Motzfeldt, ministra de Exteriores de Groenlandia, reforzó esta postura al declarar que, si bien desean fortalecer la colaboración como aliados, esto no implica una transferencia de propiedad.
“Queremos ser aliados, pero eso no significa que queramos ser propiedad de los Estados Unidos”, puntualizó.
El factor de los minerales críticos
La administración Trump ha vinculado la seguridad del Ártico no solo con la defensa antimisiles, sino con el control de las vastas reservas de tierras raras de Groenlandia, fundamentales para competir con el monopolio chino en la tecnología verde y militar.
Rasmussen aseguró que los esquemas de financiamiento occidentales ya presentados garantizan que el control de estos recursos permanezca en el “lado correcto de la historia”, lejos del alcance de Pekín en las próximas décadas.





