El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, rechazó el jueves las advertencias de represalias por parte de China y afirmó que su país “no permitirá ser amenazado por ningún país de la Tierra”, tras la anulación de los contratos portuarios de la empresa CK Hutchison, con sede en Hong Kong.
Las declaraciones de Mulino surgen como respuesta directa a la oficina de Beijing en Hong Kong, que advirtió que Panamá pagaría un “alto precio” político y económico luego de que la Corte Suprema del país centroamericano declarara inconstitucional la concesión de los puertos de Cristóbal y Balboa, situados en las entradas del Canal de Panamá.
“Panamá es un país digno”, sostuvo el mandatario en conferencia de prensa, calificando la decisión judicial como definitiva. “No espero que esta situación escale”, añadió, buscando mitigar los temores de una crisis diplomática mayor con el gigante asiático.
Mulino también anunció un cambio estructural en la gestión de la vía interoceánica, señalando que los contratos para operar dichas terminales no volverán a ser otorgados a una sola compañía. La decisión fragmenta el control que CK Hutchison mantuvo desde 1997, una presencia que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había criticado previamente como una influencia “desmedida” de China sobre el canal.
- La semana pasada, el máximo tribunal panameño determinó que el contrato original carecía de justificación y presentaba un “sesgo desproporcionado” a favor de la empresa privada, perjudicando al tesoro estatal. Mientras se organiza un nuevo proceso de licitación, la firma danesa Maersk ha sido designada para gestionar las operaciones de forma temporal.
El Canal de Panamá es un activo estratégico global que facilita aproximadamente el 40% del tráfico de contenedores de Estados Unidos.



