Por José Arturo Cárdenas
El nuevo gobierno de Bolivia planea restaurar plenamente las relaciones diplomáticas con Washington “lo antes posible”, tras una ruptura de casi dos décadas, según informó el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, a la AFP.
Las relaciones entre Washington y la nación andina fueron gélidas durante el mandato del veterano líder socialista Evo Morales. En 2008, Morales expulsó al embajador estadounidense tras acusarlo de conspirar contra su gobierno; Washington respondió de la misma manera.
Dieciocho años después, el nuevo presidente de centro-derecha del país, Rodrigo Paz, tiene la misión de rediseñar las alianzas de su nación. El miércoles, Aramayo se reunió con el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en Washington para discutir la restitución de embajadores.
“La idea es concretar esto lo antes posible”, dijo Aramayo a la AFP en una entrevista por video el jueves por la noche desde la capital estadounidense.
Como parte del acercamiento, Bolivia ha manifestado su apoyo al regreso de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) para ayudar a combatir la producción de cocaína en el tercer mayor productor de la droga en el mundo.
El desafío para el gobierno de Paz es estrechar lazos con Washington sin sacrificar las relaciones con el mayor acreedor bilateral de Bolivia: China. Pekín ha invertido más de 1.200 millones de dólares en la construcción de carreteras e infraestructura minera en una Bolivia rica en litio.
Aramayo descartó tener que elegir entre vínculos estrechos con Washington o Pekín, afirmando que la nación andina necesita dialogar “con todo el mundo”.
Eso incluye a su archienemigo Chile, ante quien Bolivia perdió toda su costa del Pacífico en una guerra en el siglo XIX. Aramayo señaló que, si bien Bolivia no renunciará a su reclamo de acceso al mar, tiene “todo el deseo” de restablecer plenamente los lazos con su vecino.
La sombra de Morales pesa sobre el nuevo gobierno de Bolivia, que ha prometido una ruptura radical con las políticas estatistas de los socialistas. Morales es buscado por trata de personas debido a su presunta relación sexual con una menor, acusación que él niega.
El líder cocalero, que ejerció tres mandatos entre 2006 y 2019, permanece escondido en su bastión del Chapare, en el centro de Bolivia, desde finales de 2024. Sus seguidores temen que pueda ser arrestado y extraditado a los Estados Unidos por cargos de narcotráfico, siguiendo los pasos del derrocado líder venezolano Nicolás Maduro.
Aramayo afirmó que establecer el paradero de Morales “no es una prioridad” para el gobierno. “Nuestra prioridad es gobernar, restaurar la confianza y consolidar la estabilidad económica”, concluyó.




