El proceso de traspaso de mando en Chile sufrió este martes un quiebre total tras una tensa reunión entre el presidente saliente, Gabriel Boric, y el mandatario electo, José Antonio Kast, por versiones divergentes sobre intercambio de información sobre el cable chino.
La advertencia:
Según informó el presidente Boric el lunes, contactó a Kast el 18 de febrero mediante una llamada telefónica de 16 minutos, para advertirle sobre una situación crítica: el gobierno de Estados Unidos había emitido una advertencia directa de aplicar sanciones si Chile procedía con el proyecto del “cable chino”.
Boric planteó la necesidad de una postura de Estado coordinada ante la presión de Washington, que considera la red de fibra óptica vinculada a Pekín como un riesgo de espionaje.
La desmentida del equipo de Kast
Por su parte, el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, fue enfático tras una reunión técnica: “El presidente electo no fue informado, no tenía conocimiento alguno y en las conversaciones que se sostuvieron no se le manifestó este tipo de situación”.
El careo en el Salón Amarillo
La tensión estalló este martes en La Moneda. “El presidente electo ha llegado a esta reunión exigiéndome que me retracte de los dichos de que yo le había informado respecto de esta situación antes, y como eso es falso, y no lo voy a hacer, decidió que las siguientes bilaterales no sucedieran”, dijo el presidente Boric a la prensa.
El reconocimiento de Kast
En una conferencia de prensa tras retirarse de La Moneda, el mandatario electo admitió la existencia de la llamada del 18 de febrero, detallando que fue acordada a través de los jefes de gabinete.
Kast confirmó que, tras discutir temas de niñez, migración y la Araucanía, Boric finalmente le “esboza una situación compleja respecto de lo que es el denominado cable, y de algunas situaciones complejas que se estaban dando (…) respecto de la posición que tiene en esta materia el gobierno de Estados Unidos”.
Esta declaración contradice frontalmente lo afirmado días atrás por su asesor Claudio Alvarado, quien aseguró que Kast “no tenía conocimiento alguno” del tema.
Implicaciones para el traspaso
El quiebre amenaza la “sana tradición republicana” de Chile, un país reconocido por sus transiciones de poder fluidas y estables.
Boric lamentó que se “empañara” este proceso, enfatizando que su gobierno mantiene la “mano tendida” para retomar el diálogo en temas críticos como migración, hacienda y seguridad en la macrozona sur.
Por su parte, el equipo de Kast ha suspendido otras reuniones agendadas entre ministros y subsecretarios, según informaron autoridades actuales.
A pocos días de que Kast asuma el cargo el 11 de marzo, el país enfrenta un traspaso de mando marcado por la desconfianza y la incertidumbre sobre si la nueva administración continuará con los proyectos tecnológicos iniciados con Pekín o si se alineará totalmente con las exigencias de Washington.



