El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, afirmó este miércoles que el proyecto de un cable submarino de fibra óptica liderado por empresas chinas en el país sudamericano “ya se terminó”, vinculando la viabilidad de la iniciativa a la confianza en el manejo de inteligencia y datos sensibles entre socios estratégicos.
El diplomático señaló que, aunque el gobierno chileno aún debe revisar ciertos permisos, el proyecto —en su forma actual— carece de las garantías de seguridad necesarias para Washington.
“No podemos tener confianza en que la información que compartimos sea resguardada”, dijo el embajador a los el medios, aludiendo a la propiedad del cable. “Hasta ahora, el único que será dueño del cable serán empresas chinas. Si Chile fuera el dueño, podría ser [distinto]”.
Seguridad e inteligencia
El diplomático subrayó que la relación de cooperación entre Estados Unidos y Chile depende del intercambio de información e inteligencia, un flujo que se vería comprometido si la infraestructura crítica de datos es controlada por entidades de la República Popular China.
“Cuando hablamos de seguridad, siempre pensamos que somos socios… y para seguir compartiendo todo eso, tenemos que tener confianza”, añadió.
A pesar de la contundencia de sus declaraciones sobre el cable, el embajador descartó que esta fricción ponga en riesgo otros acuerdos bilaterales clave. “La Visa Waiver no está en duda”, precisó, refiriéndose al programa de exención de visas que beneficia a los ciudadanos chilenos.




