China declaró este miércoles que se opone a cualquier tipo de arancel “unilateral” y negó las acusaciones de trabajo forzado, luego de que Estados Unidos propusiera gravámenes adicionales a las importaciones de 60 economías, argumentando fallas para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzado.
El martes, Estados Unidos propuso imponer aranceles adicionales del 10% o 12,5% a las importaciones procedentes de estas 60 economías, incluida China, tras determinar que sus deficiencias para frenar dicho comercio de mercancías son injustificadas y restringen el comercio estadounidense.
“En China no existe el llamado trabajo forzado, y nos oponemos a que esto se utilice como una excusa para la manipulación política”, afirmó Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, durante una rueda de prensa habitual.
(Reporte de Liz Lee; Edición de Jacqueline Wong)



