China publica ahora más artículos científicos que Estados Unidos, y la distancia entre ambos se amplía más rápido de lo que muchos expertos del sector esperaban.
Este cambio ya no es algo que solo aparece en gráficos especializados o informes internos; ahora es evidente en las cifras principales.
Esa es la conclusión de Frontiers, la editorial académica con sede en Suiza. Según su análisis de la base de datos Dimensions, se ha producido una ruptura clara con el patrón que se mantuvo durante aproximadamente dos décadas.
Fred Fenter, editor ejecutivo jefe de la editorial, señaló que los investigadores chinos produjeron alrededor de 1,1 millones de artículos en 2024, mientras que las instituciones estadounidenses alcanzaron cerca de 880.000.
Añadió que la tendencia llevaba años presente en los datos, pero que solo recientemente ha empezado a ser tomada en serio por los responsables políticos.
El cambio más abrupto se da en investigación médica. China representó el 40% de los artículos médicos mundiales en 2023 y poco más de la mitad en 2024, un campo que tradicionalmente dominaba Estados Unidos.
Fenter explicó que este giro refleja la rapidez con la que China ha incrementado la inversión y la capacidad en áreas que antes lideraba ampliamente Estados Unidos.
En investigación energética se observa un movimiento similar, aunque con matices propios. China produce aproximadamente el 35% de la producción mundial en ese ámbito, y Fenter destacó que dicha producción tiene “un impacto significativo”, no solo en volumen de artículos. Agregó que los datos de patentes apuntan en la misma dirección.
El ascenso de China redefine la investigación
La huella china también es visible en la lista de las 10 Tecnologías Emergentes del Foro Económico Mundial, que Frontiers ayuda a elaborar con base en sus datos de publicación.
Tres de las tecnologías de este año —fijación verde de nitrógeno, energía nuclear de nueva generación y marcas de agua generativas— son áreas en las que investigadores chinos han realizado “contribuciones significativas”, según Fenter.
Uno de los ejemplos que mencionó es la fijación verde de nitrógeno. Un trabajo liderado por Li Hailong y Yang Zequn, de la Universidad Central del Sur, describe una vía más limpia para la agricultura.
Es solo un caso dentro de un volumen enorme de investigación, pero ilustra el tipo de trabajos que Frontiers observa con mayor frecuencia en la producción científica china.
El resumen de Fenter sobre la situación es inusualmente directo para un editor: China ya no está alcanzando a nadie; quizás lleve tiempo sin hacerlo.
“No hay duda de que China es ahora el líder en publicación y producción científica”, afirmó. “Otros indicadores, como las patentes, refuerzan que China ha superado a Estados Unidos no solo en volumen, sino también en producción científica de alta calidad”.




