China informó este miércoles de sólidas cifras comerciales para 2025, año en el que su superávit aumentó en términos interanuales hasta alcanzar el récord de 1.2 billones de dólares, a pesar de la caída de las exportaciones a los Estados Unidos tras la subida de aranceles impuesta por el presidente Donald Trump.
La cruenta guerra comercial del año pasado entre Washington y Pekín —que en un momento dado llegó a registrar aranceles recíprocos de tres dígitos— provocó un desplome interanual del 20% en las exportaciones chinas a los Estados Unidos, mientras que las importaciones cayeron un 14.6%.
Sin embargo, otros socios comerciales compensaron con creces esa brecha, lo que incrementó las exportaciones chinas globales en un 5.5% en 2025, mientras que las importaciones se mantuvieron estables en términos de valor en dólares.
Los envíos al grupo ASEAN de naciones del sudeste asiático aumentaron un 13.4% interanual, mientras que las exportaciones a África registraron un crecimiento del 25.8%. Las exportaciones a la Unión Europea también subieron un 8.4%, aunque las importaciones procedentes del bloque disminuyeron.
Las agitadas tensiones comerciales entre la UE y China mostraron signos de distensión el lunes, cuando Bruselas afirmó que los fabricantes chinos de vehículos eléctricos podrían ofrecer compromisos de precios —que establecen precios mínimos para los exportadores— en sustitución de los aranceles. Pekín acogió con satisfacción la medida.
«Resiliencia continua»
El comercio de China en 2025 «superó por primera vez los 45 billones de yuanes (6.4 billones de dólares), estableciendo un nuevo máximo histórico», declaró este miércoles el viceministro de Aduanas, Wang Jun, en una rueda de prensa en Pekín.
«Cabe señalar que algunos países politizan las cuestiones económicas y comerciales, restringiendo las exportaciones de productos de alta tecnología a China bajo diversos pretextos», señaló Wang, en una clara alusión a los aranceles y controles de exportación estadounidenses. «De lo contrario, habríamos importado aún más».
Las cifras de diciembre mostraron un fuerte crecimiento, con un aumento de las exportaciones del 6.6% y un salto de las importaciones del 5.7% interanual.
«Esperamos que esta resiliencia continúe a lo largo de 2026», afirmó en una nota Zichun Huang, economista para China de Capital Economics. «Un riesgo para las perspectivas de exportación es que la tregua comercial con los EE. UU. no perdure. La amenaza de Trump de imponer un arancel del 25% a los países que hagan negocios con Irán subraya la posibilidad de que se reaviven las tensiones comerciales», añadió Huang.
La Casa Blanca ha mantenido disputas con Pekín a causa de los aranceles generalizados de Trump, pero alcanzó una tregua amplia con China tras una importante escalada en la primavera.
«El fuerte crecimiento de las exportaciones (de China) ayuda a mitigar la debilidad de la demanda interna», según Zhiwei Zhang, de Pinpoint Asset Management. «Sumado al auge del mercado bursátil y a la estabilidad de las relaciones entre los EE. UU. y China, es probable que el gobierno mantenga invariable su postura de política macroeconómica, al menos durante el primer trimestre», afirmó.
De cara a 2026, el mercado chino se «abrirá más» y «seguirá siendo una oportunidad para el mundo», concluyó Wang Jun el miércoles.




