Diversas figuras de la derecha política chilena y gremios exportadores cuestionaron duramente la decisión de Estados Unidos de imponer un arancel del 12,5% a los productos del país sudamericano, advirtiendo que la medida responde a presiones por el vínculo comercial de Chile con China y no a razones laborales.
El gravamen aplicado por la administración de Donald Trump desde el pasado 24 de julio —que escaló desde un 10% previo— afecta a envíos clave como el salmón, las frutas, el vino, la madera y las carnes.
La medida fue justificada por Washington bajo el argumento de que Chile carece de normativas efectivas para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso en terceros países.
Sin embargo, dirigentes de la centro-derecha chilena y líderes empresariales rechazaron la tesis estadounidense y apuntaron a un trasfondo geopolítico.
“Con estas decisiones, Estados Unidos socava su prestigio y afecta su credibilidad”, afirmó el senador de la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), Iván Moreira. “No me extrañaría que este aumento de aranceles sea una medida para castigar nuestra sólida relación comercial con China”.
En la misma línea, la excandidata presidencial del bloque Chile Vamos, Evelyn Matthei, sostuvo en redes sociales que la sobretasa “no es una acusación de que en Chile exista esta práctica”, sino “un castigo hacia nuestro país por tener relaciones comerciales amplias con China”.
Matthei añadió que se debe abrir un debate sobre “si seguir poniendo trabas a las inversiones chinas”, a las que calificó como “socios económicos más predecibles para nuestro país”.
A esta lectura se sumó el analista político Nicolás Freire, quien en una columna publicada en El País advirtió que el episodio confirma cómo “la cercanía política con Washington no compra protección cuando entran en juego los intereses económicos y estratégicos de Estados Unidos”.
Para Freire, el alza arancelaria refleja que “la relación con China termina pesando más que cualquier alineamiento declarativo o simbólico”, dejando al descubierto la falta de una estrategia chilena de largo plazo frente a Pekín más allá de la venta de materias primas.
Las críticas surgen en momentos en que la economía chilena enfrenta un fuerte impacto en sus sectores exportadores. El gremio SalmonChile calcula que el nuevo impuesto generará un sobrecosto anual de entre 300 y 400 millones de dólares, mientras que la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y Frutas de Chile advirtieron sobre la pérdida de competitividad frente a otros mercados.
El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez, descartó calificar la situación como un fracaso diplomático de la administración del presidente José Antonio Kast y recordó que existe un Tratado de Libre Comercio (TLC) plenamente vigente entre ambos países, precisando que un 60% de los productos chilenos se mantiene exento de la sobretasa.
Representantes del Gobierno chileno y gremios mantuvieron reuniones en Santiago para coordinar una estrategia técnica antes de la visita presencial a fines de agosto de una delegación liderada por representantes de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), donde buscarán ampliar la lista de productos exentos o revertir la medida.



