Representantes de China y de 23 países de América Latina y el Caribe celebraron en la capital peruana la tercera edición de su mesa redonda sobre derechos humanos, un foro donde remarcaron que el desarrollo económico y la superación de la pobreza constituyen pilares esenciales para garantizar los derechos fundamentales en el sur global.
El encuentro, celebrado en Lima —la primera ocasión que la cita anual tiene lugar en un país de habla hispana tras las ediciones previas en Brasil—, reunió a cerca de 200 delegados para debatir sobre cooperación pragmática, gobernanza y el intercambio civilizatorio entre ambas regiones.
Durante las jornadas, los participantes coincidieron en que los países en desarrollo deben priorizar el crecimiento material y el acceso a la alimentación, la educación y la salud como precondiciones indispensables, distanciándose de las perspectivas tradicionales occidentales que priorizan los marcos estrictamente políticos y legales.
Como parte de los resultados prácticos del cónclave, las delegaciones formalizaron la puesta en marcha del “Plan de Acción 2026-2030 para la Investigación Académica en Derechos Humanos”, nombraron un comité de expertos y firmaron los convenios para los proyectos de investigación conjunta del período 2026-2027.
Asimismo, los ponentes destacaron el impacto de proyectos de infraestructura y tecnología recientes en la región, como la reciente operatividad del megapuerto peruano de Chancay —que busca dinamizar el comercio y la logística regional— y la implementación de herramientas de inteligencia artificial para la prevención de desastres naturales impulsadas por cooperaciones bilaterales.
El evento fue coorganizado por la Sociedad China de Estudios de Derechos Humanos, la Universidad Renmin de China y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Perú, consolidando un espacio institucional con el que Pekín busca estrechar lazos diplomáticos y de cooperación con los gobiernos latinoamericanos.


