El suministro de fertilizantes para el agro brasileño enfrenta un riesgo indirecto ante conflictos en el Golfo Pérsico, debido a que el 45% de los nitrogenados importados por el país provienen de China, cuya producción depende del gas natural de Oriente Medio, advirtió Marcos Jank, profesor de agronegocio global en el Insper.
Jank —quien también coordina el centro “Insper Agro Global”— señaló que la estabilidad de las cosechas locales está sujeta a una compleja triangulación logística.
El experto subrayó que el país se ve “profundamente afectado” en la categoría de insumos químicos por los riesgos que pesan sobre puntos críticos como el Estrecho de Ormuz.

