El aumento de la demanda china neutralizó el impacto del «tarifazo» impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre las exportaciones de Brasil, según un informe publicado el jueves por la Fundación Getulio Vargas (FGV).
A pesar de que Washington aplicó recargos de hasta el 50% a las ventas brasileñas desde agosto, el flujo comercial de la mayor economía de América Latina registró un crecimiento global gracias a que Pekín absorbió los excedentes que fueron rechazados por el mercado estadounidense.
El giro hacia Asia
Entre agosto y noviembre de 2025, el valor de las exportaciones brasileñas hacia China se disparó un 28,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior. En contraste, los envíos hacia Estados Unidos se desplomaron un 25,1%.
«Trump sobreestimó la capacidad de Estados Unidos para dañar significativamente las exportaciones brasileñas», señala el informe Icomex de la FGV. China, que recibe cerca del 30% de las ventas externas de Brasil, actuó como un amortiguador estratégico, especialmente en sectores clave como la soja y la carne bovina.
El costo de la represalia política
Los aranceles de Trump, descritos inicialmente como una medida para proteger la producción local, fueron vinculados por el mandatario a la situación judicial del expresidente Jair Bolsonaro. Sin embargo, la interdependencia de las cadenas de suministro obligó a Washington a recular parcialmente.
El 20 de noviembre, la Casa Blanca eliminó aranceles del 40% sobre 269 productos, en su mayoría agrícolas (como carne y café). Según la FGV, estos productos registraron sus mejores resultados del año al ser desviados hacia otros mercados mientras duró el bloqueo estadounidense.
Desequilibrio en la balanza
Pese a la resiliencia brasileña, el conflicto comercial dejó cicatrices en el balance financiero:
- El déficit comercial de Brasil con Estados Unidos se profundizó, pasando de 800 millones de dólares en 2024 a 7 900 millones de dólares hasta noviembre de 2025.
- El superávit con China se redujo ligeramente a 27 400 millones de dólares, aunque Pekín consolidó su posición como socio dominante.
Geraldo Alckmin, vicepresidente y titular del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (Mdic), estimó que, pese a los recientes acuerdos entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Trump, el 22% de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos aún permanecen sujetas a recargos.
El informe concluye que, si bien el «deshielo» diplomático comenzó en noviembre, la incertidumbre persiste sobre qué concesiones adicionales exigirá Trump para levantar los aranceles que aún pesan sobre los productos manufacturados de Brasil.




