El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Michael Waltz, afirmó este lunes que Washington no permitirá que Venezuela siga funcionando como un centro logístico para potencias extranjeras y “adversarios” que buscan desestabilizar el hemisferio occidental.
Durante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad, Waltz defendió la captura de Nicolás Maduro como una acción necesaria de seguridad nacional, subrayando que el control de los recursos estratégicos del país sudamericano por parte de rivales de Estados Unidos ha llegado a su fin.
La seguridad hemisférica como prioridad
Waltz fue enfático al señalar que la administración del presidente Donald Trump considera la influencia de potencias extrarregionales en Venezuela como una amenaza directa al territorio estadounidense.
«No vamos a permitir que el hemisferio occidental sea utilizado como base de operación para los adversarios, competidores y rivales de nuestra nación», declaró el embajador ante los miembros del Consejo.
El diplomático vinculó la permanencia de Maduro en el poder con la facilitación de actividades para “actores malignos” que buscan influir negativamente en la región. «No pueden seguir convirtiendo a Venezuela en el centro operativo para Irán, para Hezbolá, para pandillas, para agentes de inteligencia cubanos y otros actores malignos que controlan ese país», sentenció.
El fin del control de recursos por “adversarios”
Uno de los puntos más críticos del discurso de Waltz fue la advertencia sobre el control de la industria energética venezolana, la cual ha estado históricamente ligada a créditos y acuerdos de explotación con China y Rusia.
Waltz afirmó que es inadmisible que las mayores reservas de petróleo del mundo permanezcan bajo la influencia de naciones ajenas al continente. «No se puede continuar teniendo las mayores reservas de energía del mundo bajo el control de adversarios de los Estados Unidos, bajo el control de líderes ilegítimos, y que no benefician al pueblo de Venezuela», puntualizó.
Acciones de “guerra irregular”
El embajador acusó al régimen de Maduro de utilizar organizaciones criminales para llevar a cabo una «guerra irregular» contra el pueblo estadounidense, señalando que estas acciones eran dirigidas o permitidas bajo la influencia de aliados extranjeros del régimen.
Según Waltz, la detención de Maduro y su traslado a Nueva York es una respuesta proporcional a un sistema que «coordina con funcionarios corruptos y otros actores malignos para influir no solo en la región, sino para influir malignamente en los Estados Unidos».
Waltz concluyó su intervención reiterando que, tras el agotamiento de las vías diplomáticas, Estados Unidos actuó para proteger su seguridad nacional. «Este es el vecindario en el que vivimos, y vamos a hacer que el vecindario en el que habitamos sea un lugar mucho mejor y más seguro», finalizó.




