China intensificó el miércoles su retórica contra la administración Trump, calificando de “bullying” la reciente intervención estadounidense en Venezuela y advirtiendo que sus derechos e intereses económicos en la nación sudamericana “deben ser protegidos” ante los planes de Washington de desviar cargamentos de crudo.
En una rueda de prensa en Pekín, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, condenó la captura del presidente Nicolás Maduro y las exigencias de Estados Unidos para que el nuevo gobierno interino rompa lazos con aliados clave de China.
“Venezuela es un Estado soberano con soberanía total y permanente sobre sus recursos naturales”, declaró Mao. “La exigencia de Estados Unidos de que Venezuela disponga de sus recursos petroleros bajo el principio de ‘América Primero’ es un acto típico de bullying y una grave violación del derecho internacional”.
Disputa por el crudo
La tensión escaló luego de que el presidente Donald Trump anunciara que Venezuela transferiría 50 millones de barriles de crudo sancionado a Estados Unidos para su refinación y venta.
Analistas del sector señalan que gran parte de ese inventario estaba comprometido con China como pago de deudas bajo acuerdos de “préstamos por petróleo”.
Al ser consultada sobre si China tomaría medidas ante la pérdida de estos cargamentos, la portavoz subrayó que la relación comercial entre Pekín y Caracas está blindada por marcos legales internacionales.
“La cooperación entre China y Venezuela es una cooperación entre dos estados soberanos”, afirmó Mao. “Los derechos e intereses legítimos de China y otros países en Venezuela deben ser protegidos”.
Desafío geopolítico
Washington ha instado al Gobierno interino de Venezuela, liderado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, a cortar vínculos con China y Rusia, buscando consolidar el control estadounidense sobre la producción petrolera en el hemisferio occidental.
Pekín respondió rechazando la noción de esferas de influencia. “Dividir áreas de influencia y crear confrontación geopolítica no hará a ningún país más seguro”, señaló la portavoz, en una clara referencia a la Doctrina Monroe invocada recientemente por el Departamento de Estado de Estados Unidos.




