El intercambio comercial entre Brasil y China alcanzó una cifra histórica de 171 000 millones de dólares en 2025, un incremento interanual del 8,2%, consolidando la dependencia mutua entre ambas potencias frente a la volatilidad de las políticas comerciales de Estados Unidos, según un informe del Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC) publicado el miércoles.
El superávit de Brasil con el gigante asiático se situó en 29 100 millones de dólares, lo que representó el 43% del saldo positivo total de la balanza comercial brasileña con el mundo.
Con este resultado, el país sudamericano suma 17 años consecutivos de superávit con Pekín, acumulando un saldo a favor de 345 000 millones de dólares en dicho periodo.
“La relación con China ha mostrado una resiliencia estructural que difiere de nuestro comercio con Estados Unidos”, afirmó Tulio Cariello, director de Contenido del CEBC, en una entrevista televisada.
Cariello destacó que, mientras las exportaciones a Estados Unidos se ven afectadas por la política arancelaria de la administración de Donald Trump, el flujo hacia China sigue impulsado por sectores donde Brasil mantiene una competitividad crítica.
Diversificación y nichos
Las exportaciones brasileñas a China totalizaron 100 000 millones de dólares en 2025, el segundo valor más alto registrado. La soja se mantuvo como el principal producto de exportación, representando el 34% del total, seguida por el petróleo y el mineral de hierro.
No obstante, el informe destaca un giro en productos de mayor valor agregado.
Las ventas de carne bovina crecieron un 50%, mientras que las exportaciones de café se duplicaron, posicionando a China como el segundo destino del grano brasileño en Asia, detrás de Japón. Este repunte en el sector cafetalero compensó la caída de ventas hacia el mercado estadounidense debido a las nuevas tarifas de Washington.
Importaciones y minerales críticos
Por el lado de las importaciones, Brasil compró bienes chinos por un récord de 70 900 millones de dólares, un alza del 11.5%. El crecimiento fue impulsado por la adquisición de una plataforma petrolífera para la cuenca de Santos, además de un incremento del 78% en la importación de fertilizantes y una fuerte demanda de vehículos híbridos y eléctricos.
A nivel estratégico, Cariello señaló que las reservas brasileñas de tierras raras se perfilan como un factor clave de negociación geopolítica. “Brasil tiene el potencial de actuar como un proveedor estratégico tanto para China como para Estados Unidos en la disputa por minerales críticos”, indicó.
Hacia 2026, el CEBC prevé que el ritmo de importación de vehículos chinos podría moderarse debido a que fabricantes como BYD y GWM han iniciado su producción local en Brasil, transformando el flujo de mercancías en inversión extranjera directa.



