Uruguay y China firmaron este miércoles una batería de 20 acuerdos de cooperación científica, académica y tecnológica, en un movimiento que profundiza la integración de la producción agroindustrial uruguaya con los objetivos de seguridad alimentaria de Pekín.
La ceremonia, encabezada por el presidente uruguayo Yamandú Orsi y representantes de las principales academias científicas de China, marca un giro en la relación bilateral: de un comercio basado en materias primas a una alianza estratégica centrada en la genética, la inteligencia artificial y el intercambio de datos masivos.
“Son 20 nuevos acuerdos firmados en las áreas científica, cultural, académica, tecnológica y genética”, explicó el canciller Mario Lubetkin.
Entre los documentos suscritos destacan memorandos de entendimiento entre el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Academia de Ciencias Agrícolas de China (CAAS) para el mejoramiento genético conjunto de cultivos.
Este acuerdo permitiría a Pekín participar en el desarrollo técnico de los alimentos que importa desde Sudamérica.
Seguir el rastro del ADN
El acuerdo más sensible involucra al Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) y al Grupo BGI, el gigante chino de la genómica.
En 2024, BGI Genomics instaló en Uruguay su primer laboratorio en América Latina con una inversión de 10 millones de dólares.
Inteligencia Artificial y agua
La Universidad de la República (Udelar) y la Universidad Tecnológica (UTEC) también firmaron convenios que incluyen la creación de un Laboratorio Binacional de Inteligencia Artificial y acuerdos con la Academia de Agua de China.
Estos proyectos, enmarcados en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, aseguran que los estándares técnicos y la formación de capital humano en Uruguay comiencen a converger con los sistemas de innovación chinos.
“También hay acuerdos sobre cooperación en temas del agua, en complementación entre universidades uruguayas y chinas, cooperación en el arte o en la seguridad alimentaria”, dijo el canciller.



