El presidente de Chile, Gabriel Boric, anunció que la decisión final sobre la construcción de un cable de fibra óptica submarina de origen chino será responsabilidad de la próxima administración, en momentos en que su gobierno enfrenta presiones geopolíticas por el control de la infraestructura crítica en el Pacífico.
A través de un mensaje publicado el martes en su cuenta oficial de la red social X, el mandatario chileno confirmó que el proyecto se encuentra bajo evaluación institucional, pero subrayó que los plazos del proceso exceden el mandato actual, que culmina en marzo de 2026.
“He instruido a todas las autoridades sectoriales recabar los antecedentes necesarios para tomar una decisión fundada, que por cierto excede en plazos a nuestro mandato y deberá ser continuada o desechada por las próximas autoridades”, afirmó Boric.
La declaración se produce en un clima de creciente tensión entre Washington y Pekín por la presencia tecnológica china en el América del Sur.
Boric enfatizó que su gobierno mantendrá el principio de “neutralidad tecnológica” y el multilateralismo, pero lanzó una advertencia sobre la soberanía nacional frente a influencias externas.
“Es mi deber garantizar que el derecho a tomar nuestras propias decisiones como país soberano no se vea socavado en ninguna circunstancia por amenazas de ningún tipo”, señaló el Jefe de Estado en la misma publicación.
Chile, el mayor productor de cobre del mundo, se encuentra en el centro de una disputa de poder similar a las observadas recientemente en Panamá y Perú, donde la administración del estadounidense Donald Trump ha presionado para limitar la participación de empresas chinas en puertos y telecomunicaciones estratégicas.
La próxima administración chilena, que asumirá el mando el 11 de marzo de 2026, deberá decidir si permite la conexión directa de datos con Asia a través de firmas chinas o si se pliega a las recomendaciones de seguridad de sus aliados occidentales.



