El exembajador chileno y analista Jorge Heine afirmó que la relación comercial entre Sudamérica y China se basa en una “complementariedad extraordinaria” que Estados Unidos no puede replicar, debido a que la economía estadounidense compite directamente con la región en sectores clave como el de granos y carne.
Competencia y complementariedad
Heine destacó que, a diferencia del gigante asiático, Washington produce los mismos bienes que las potencias agrícolas del sur.
“La economía de Estados Unidos no es complementaria a la de muchos de estos países… produce granos, carne de res, soya. Compite, de hecho, con Argentina y con Brasil en el mercado chino”.
Según el experto, factores demográficos y de recursos naturales hacen que el vínculo con Pekín sea estructural.
“China tiene el 19% de la población mundial, el 7% de las reservas mundiales de agua dulce y el 7% de la tierra cultivable del mundo”.
En contraste, “Sudamérica está despoblada, tiene alrededor de una cuarta parte de las reservas mundiales de agua dulce y algunas de las mejores tierras del mundo”.
“China siempre tendrá que importar alimentos. Nunca podrán alimentar a su propio pueblo con su propia producción”, señaló.
Por ello, Heine calificó como “totalmente errónea” la noción de que estos países puedan desviar sus exportaciones de China hacia los Estados Unidos.
El monopolio de la conectividad
El analista Jorge Heine resaltó un desequilibrio en la infraestructura tecnológica del Pacífico Sur, señalando una “brecha evidente” en la conectividad digital.
Indicó que, mientras existen 30 cables entre Asia y América del Norte, no hay ninguno que conecte directamente a Asia con América del Sur.
“¿Por qué todas las comunicaciones electrónicas entre América del Sur y Asia tienen que pasar por los Estados Unidos?”, cuestionó el exdiplomático.
Al respecto, aseguró que la razón es simple: “Los Estados Unidos y las empresas de Estados Unidos tienen un monopolio en esa conectividad, y no quieren renunciar a ella”
La actual competencia por la infraestructura tecnológica en América del Sur desencadenó recientemente una crisis diplomática entre Santiago y Washington, tras una intervención del Departamento de Estado de EE. UU. en los planes de conectividad chilenos con Asia.
La tensión escaló cuando el gobierno estadounidense revocó proactivamente las visas de funcionarios del gobierno chileno.
La medida se tomó como respuesta a la evaluación que realizaba el gobierno de una propuesta de una empresa estatal china para construir un cable submarino de fibra opticá entre Valparaíso y Hong Kong.



