El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, calificó el jueves como “no usual” la situación de los buques con bandera panameña en puertos chinos, reconociendo un escenario que genera preocupación en el registro de naves más grande del mundo.
En declaraciones a los medios en las que abordó el fin de las concesiones portuarias a la hongkonesa Hutchison y los arbitrajes internacionales, el mandatario admitió que el volumen de inspecciones se sale de los parámetros habituales.
“La MP (Autoridad Marítima de Panamá) tiene las cifras. Como abogado marítimo, no es usual”, declaró Mulino. “Está en Japón el director de Marina Mercante para este propósito. Porque claro que queremos ver la validez, el fundamento de estas detenciones”.
El pronunciamiento se da luego de que las detenciones de buques con bandera panameña en puertos de China registraron un aumento masivo en marzo de 2026, representando la gran mayoría de las acciones efectuadas por las autoridades portuarias chinas, según datos del Tokyo MoU.
De un total de 124 detenciones realizadas en China durante marzo, 92 correspondieron a embarcaciones con pabellón de Panamá. Esta cifra representa el 74,19% de todas las detenciones en puertos chinos (incluyendo Hong Kong), superando ampliamente a otros países como Liberia (5), Maldivas (1) o Japón (1).

Panamá se encuentra actualmente en una etapa de transición tras un fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional el contrato con Panama Ports Company (PPC), subsidiaria de Hutchison.
En marzo, Panama Ports amplió sus reclamaciones en el arbitraje internacional contra Panamá, a más de 2.000 millones de dólares, ante lo que describió como la toma ilegal por parte del Estado de dos terminales portuarias y propiedad privada de la empresa.
Esta cancelación se produjo tras la creciente presión de Estados Unidos para frenar la influencia china alrededor del estratégico canal, que maneja cerca del 5% del comercio marítimo mundial.
El presidente Mulino advirtió que la continuidad de estas medidas afecta el comercio internacional. “No vamos a permitir que estas cosas sigan ad infinitum. Porque más que el nombre de Panamá, está en juego la carga mundial. Que obviamente sale de China en grandes proporciones hacia el resto del mundo”, señaló.
Búsqueda de normalidad
Pese al incremento de las inspecciones, el gobernante panameño descartó, por ahora, un trasfondo de represalia política.
“Las mismas no tienen que ver con retaliaciones políticas. A lo mejor ellos quieren intensificar la revisión de los buques desde el punto de vista de seguridad marítima…También estuve viendo cifras de los otros registros competidores y no están muy por debajo de las nuestras. Liberia, Marshall Island, también están en ese proceso. Este es un procedimiento que se utiliza en todos los puertos del mundo. No es solo en los puertos chinos”, explicó.
“A nosotros no nos interesa, como he dicho mucho antes de este conflicto, tener un problema con China. No nos interesa”, agregó.
El mandatario concluyó manifestando su deseo de que la situación “desescale, como dicen ellos” y se retorne a la normalidad en la relación política y comercial.


