Las inversiones chinas en el sector del litio en Argentina no están logrando el prometido agregado de valor ni la creación de empleo especializado, según revela un estudio del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico.
El informe, elaborado por los investigadores Juliana González Jáuregui y Manuel Trevignani, destaca que, pese a los discursos oficiales sobre la fabricación de baterías, la actividad permanece centrada en la extracción de materia prima.
El límite de las baterías
La posibilidad de que Argentina fabrique baterías de litio es remota debido a la falta de competitividad y los altos costos logísticos.
Un directivo de la empresa estatal jujeña JEMSE reconoció en una entrevista para el estudio que el país enfrenta dificultades estructurales: “Hay que ser realistas… estamos muy complicados en términos de costos de logística”, afirmó el ejecutivo en marzo pasado.
A la infraestructura deficiente se suma la dependencia tecnológica. Un consultor del sector citado en el documento explicó que Argentina debe importar el 90% de los insumos necesarios para una batería, un componente donde el litio representa solo el 4%.
Bajo estas condiciones, expertos del sector coinciden en que no se prevé que las firmas chinas agreguen valor industrial en el corto o mediano plazo.
Empleo: cantidad sobre calidad
En el plano laboral, el beneficio para las provincias se limita a la cantidad de puestos y no a su calidad. En Jujuy, aunque la legislación obliga a las mineras a contratar un 70% de personal local, el informe advierte que estos puestos suelen ser temporales y de baja calificación.
“La fuerza laboral local queda relegada a tareas poco calificadas como limpieza y catering”, señala el estudio basado en testimonios del sector. El conocimiento técnico permanece bajo control extranjero.
Un caso citado es la planta de la firma Tsingshan en Perico: de los 800 trabajadores contratados para la construcción, el grupo de 50 empleados de origen chino es el único que posee el conocimiento técnico para el manejo de las máquinas importadas, según admitió un ejecutivo de la empresa.
Estrategia de control total
A diferencia de otros inversores extranjeros que buscan socios locales, el informe subraya que las empresas chinas prefieren el control total o “takeover” de los proyectos. Esta estrategia les permite avanzar con mayor rapidez y agresividad en la inversión, pero limita el traspaso de conocimientos hacia la industria nacional.
Como consecuencia, el estudio concluye que el Estado argentino ha adoptado un rol de facilitador de recursos más que de socio en el desarrollo productivo, mientras que las exigencias locales de empleo y valor agregado suelen quedar en “pedidos” y no en condiciones de cumplimiento obligatorio.


