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Analistas: Chile mantendrá dependencia económica de China bajo Kast pese a alineamiento regional con ultraderecha

El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, y su esposa, María Pía Adriasola, saludan a su llegada a una reunión en Santiago, el 15 de diciembre de 2025, el día después de la segunda vuelta de la elección presidencial. JAVIER TORRES / AFP Foto por JAVIER TORRES / AFP

El triunfo del líder de ultraderecha José Antonio Kast en la elección presidencial de Chile generará probablemente pocos cambios en la profunda relación económica de Santiago con China, su principal socio comercial, según analistas, aunque advierten de posibles fricciones en áreas sensibles a Estados Unidos.

Kast, quien asumirá el 11 de marzo como el primer presidente de ultraderecha de Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), obtuvo el 58% de los votos el domingo, apoyado en promesas de seguridad y control migratorio. A diferencia de otros líderes de derecha en la región, Kast evitó manifestarse contra Pekín durante la campaña electoral.

Para Francisco Urdinez, analista de política exterior y director del Centro de Estudios Asiáticos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, esta falta de confrontación es significativa.

“Kast no se ha manifestado ni a favor ni contra de la relación con China. Y es una relación muy difícil de reducir en este país”, afirmó Urdinez. “El 40% de las exportaciones totales de Chile van hacia China, uno de los niveles de dependencias exportables más altos del mundo”.

El analista sugirió que la experiencia de otros países como Brasil y Argentina demuestra que, “incluso siendo muy hostil en la retórica hacia China, después en la práctica cambia muy poco”.

“Yo esperaría realmente poco cambio en lo que hace a la inserción económica de China en el país”, añadió.

Los intereses domésticos impulsan el vínculo económico

La importancia de China para la economía chilena trasciende los ciclos políticos, impulsada por los intereses de sectores clave, según analistas.

“El sector minero en Chile es altamente importante y donde mandan su cobre es hacia China, entonces no creo que vayamos a ver una interrupción de esa relación económica tan importante para ese país”, dijo Rebecca Ray, investigadora académica sénior en el Boston University Global Development Policy Center.

Ray también destacó el crecimiento de la agroindustria chilena vinculada a Pekín.

“Después de los últimos acuerdos comerciales de inversión entre China y Chile, vemos el crecimiento del sector agrícola que tiene su mercado en China, por ejemplo el mercado de las cerezas”, señaló Ray.

“No creo que esos sectores vayan a perder su interés en mantener esa conexión con ese mercado. Gane quien gane en las elecciones políticas, los sectores económicos siguen teniendo sus intereses”.

Fricciones en proyectos estratégicos

No obstante, Urdinez anticipa que el nuevo gobierno podría mostrar reticencia en áreas que Washington considera estratégicas o “líneas rojas”, siguiendo las presiones geopolíticas actuales.

“Donde probablemente uno vaya a ver menos avances [será] en agendas de cooperación científica y en temas que para Estados Unidos son líneas rojas, como proyectos de infraestructura de telecomunicaciones, proyectos de observatorios”, dijo Urdinez.

Esta cautela se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y Pekín por la influencia en América Latina.

El caso argentino

La experiencia de Argentina, cuyo presidente ultraliberal Javier Milei ha buscado un fuerte alineamiento con Washington, subraya la dificultad de un desacoplamiento rápido de China.

“En el corto plazo, no [ha habido resultados concretos en alejar a China]”, afirmó Urdinez. “China se transformó por inercia en el primer socio comercial de Argentina hace unos meses”.

De acuerdo al analista, el desmantelamiento de la relación con China requeriría al menos “10, 15 años” y una política sostenida, además de la voluntad de asumir costos millonarios asociados a detener proyectos de infraestructura ya iniciados.

Kast, de 59 años, viajará el martes a Buenos Aires para reunirse con Milei, quien fue el primer líder regional en saludar su victoria.