José Antonio Kast juró este miércoles como presidente de Chile, marcando el giro a la derecha más profundo del país en décadas, en un contexto donde los votantes, alarmados por la creciente inseguridad, respaldaron una tendencia conservadora más amplia que recorre partes de América Latina.
Presidentes regionales, entre ellos el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el paraguayo Santiago Peña, así como el rey Felipe de España, viajaron a Chile para asistir a la ceremonia de traspaso de mando en la ciudad costera de Valparaíso, sede del Congreso.
Kast sucede al mandatario de izquierda Gabriel Boric —ante quien perdió las elecciones de 2021— en un momento en que la sociedad chilena manifiesta preocupación por el aumento de la delincuencia y la situación económica.
Un tiroteo que dejó a un oficial de policía con muerte cerebral horas antes de la ceremonia en la ciudad sureña de Puerto Varas subrayó estas preocupaciones de seguridad. El incidente llevó a Kast a enviar a su nueva ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, a dicha ciudad inmediatamente después de concluir el acto oficial.
«Habrá un antes y un después. Quien ataca a un (carabinero) ataca a Chile», dijo Kast a los periodistas al ser consultado por el tiroteo. «Los vamos a encontrar, los vamos a juzgar y aplicaremos toda la fuerza de la ley».
Kast ha prometido mano dura contra la migración y el crimen, al tiempo que busca impulsar el crecimiento económico mediante la desregulación, recortes de gasto y políticas favorables al mercado. Chile es el mayor productor de cobre del mundo y, aunque Kast fue elegido durante una fase de recuperación económica, asume el cargo mientras la guerra en Irán sacude los mercados globales.
La transición política también estuvo marcada por el aumento de las tensiones entre la administración entrante y la saliente, debido a la presión de Estados Unidos sobre un proyecto propuesto de cable submarino chino.
«(Kast) tendrá que gestionar un panorama geopolítico internacional cada vez más desafiante», señaló Guillermo Holzmann, analista político de la Universidad de Valparaíso, quien destacó los riesgos económicos derivados de la guerra en Irán, la estrategia de seguridad de EE. UU. en la región y la influencia de China en América Latina. «Estas decisiones requerirán una diplomacia sofisticada y una visión estratégica a mediano y largo plazo».
Kast, quien tomó juramento a sus ministros durante la ceremonia, también enfrentará un Congreso dividido que podría obstaculizar la agenda que ha prometido ejecutar con rapidez.
«El cumplimiento rápido y efectivo de sus tres temas prioritarios —seguridad, inmigración y economía— será esencial», afirmó Nicholas Watson, director general de la consultora Teneo, añadiendo que «se espera un aluvión de iniciativas durante los próximos tres meses».
(Reporte de Alexander Villegas y Fabián Cambero; Editado por Aidan Lewis, Cassandra Garrison y Alistair Bell)




