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¿Puede la «Doctrina Donroe» de Trump expulsar a China de América Latina?

¿Puede la «Doctrina Donroe» de Trump expulsar a China de América Latina?
Las relaciones entre China y América Latina y la Doctrina Monroe de Trump

El giro hacia la derecha de América Latina está dando a Washington una nueva oportunidad para reafirmar su influencia en una región donde China ha pasado décadas expandiendo su alcance económico.

Con los conservadores alineados con Trump ganando poder desde Costa Rica hasta Perú y Colombia, los académicos chinos de relaciones internacionales están recurriendo a una frase para entender qué depara el futuro para las relaciones entre China y América Latina: la «Doctrina Donroe».

El término combina el apellido de Trump con la Doctrina Monroe, la política de 1823 que se oponía a la intervención externa en las Américas.

Acuñado por el New York Post en 2025, Trump lo adoptó en enero de 2026 tras la captura por parte de EE. UU. del presidente venezolano Nicolás Maduro, declarando que el dominio estadounidense en el hemisferio occidental ya no volvería a ser cuestionado.

En un artículo para China-U.S. Focus, una plataforma abierta sobre las relaciones entre EE. UU. y China publicada por la China-United States Exchange Foundation, Wang Youming, investigador del Instituto Chino de Estudios Internacionales —un centro de pensamiento afiliado al Ministerio de Relaciones Exteriores de China—, utiliza esta doctrina para evaluar cómo la creciente presión de EE. UU. y el giro de América Latina hacia la derecha podrían reconfigurar su relación con China.

El autor identificó tres características del enfoque de Washington:

  • El uso del «gran garrote» para dominar la seguridad regional: A diferencia de la administración Biden, la administración Trump ha utilizado la fuerza militar o las amenazas para gestionar su patio trasero estratégico. La captura de Maduro demostró esa disposición, mientras que la presión sobre Cuba sugiere que Venezuela podría no ser el objetivo final.
  • La construcción de coaliciones más pequeñas para bloquear a potencias externas: Washington está integrando a los países en redes lideradas por EE. UU. El Escudo de las Américas se centra en la seguridad regional, mientras que los acuerdos sobre minerales críticos apuntan al «triángulo del litio» de Argentina, Bolivia y Chile. Pax Silica suma a Argentina, Chile, Costa Rica y Panamá a un grupo tecnológico que abarca inteligencia artificial, centros de cómputo y semiconductores. Estas iniciativas se ven como intentos de construir cadenas de suministro y sistemas tecnológicos que excluyan a China.
  • Ayudar a América Latina a avanzar más hacia la derecha: La administración ha señalado abiertamente sus preferencias electorales. Apoyó a la derecha en Colombia y a las fuerzas conservadoras en Brasil, creando un entorno más estrechamente alineado con Washington.

Tres desafíos para las relaciones entre China y América Latina

  • Retroceso en la Franja y la Ruta: Panamá fue el primer país latinoamericano en firmar un memorando de cooperación de la Franja y la Ruta tras establecer relaciones con Pekín. Bajo la presión de EE. UU., optó por no renovar el acuerdo. Posteriormente, la Corte Suprema de Panamá despojó a la empresa CK Hutchison, con sede en Hong Kong, de sus concesiones portuarias, deteriorando aún más las relaciones bilaterales.
  • Política más fría a pesar de la continuidad del comercio: Algunos gobiernos de derecha podrían acercarse políticamente a Washington mientras mantienen vínculos económicos con Pekín. Argentina sigue necesitando el mercado y el respaldo financiero chino, pero el alineamiento del presidente Javier Milei con los Estados Unidos limita su margen diplomático. La promesa de Keiko Fujimori de convertir a Perú en el socio más confiable de Washington en los Andes podría enfriar de manera similar los lazos políticos con China.
  • Mayor incertidumbre para el Foro China-CELAC: La CELAC reúne a 33 países de América Latina y el Caribe y es la principal plataforma de Pekín para la cooperación en toda la región. Los gobiernos conservadores muestran menos interés en fortalecer la organización y se sienten más atraídos por las nuevas alianzas lideradas por EE. UU. Esto podría hacer que la cumbre propuesta entre China y América Latina sea cada vez más difícil de organizar.

Tres razones por las cuales la relación perdurará

  • China sigue siendo un mercado insustituible: Muchas economías latinoamericanas dependen de las exportaciones de minerales, productos agrícolas y pescados y mariscos. Pocos países pueden igualar la demanda de China.
  • Cerrar la brecha de infraestructura requiere de China: Las empresas chinas ofrecen ventajas en tecnología, equipamiento, gestión de proyectos y costos. Han firmado contratos por más de 300 000 millones de dólares en toda la región, y el puerto peruano de Chancay ilustra la magnitud de los proyectos que pueden ejecutar.
  • El desarrollo de minerales requiere la experiencia china: Los países latinoamericanos quieren digitalizar la minería y desarrollar los recursos de forma más sostenible. La tecnología y la experiencia de China coinciden con esas necesidades. La cooperación de Chile con China en materia de litio demuestra por qué incluso un giro político hacia la derecha podría no revertir la relación económica.