- Pérdida de ventaja frente a rivales: Advirtió que el liderazgo pionero de Chile se erosionó ante el avance comercial de competidores regionales como Perú, Colombia y México.
- Giro de volumen a valor agregado: Afirmó que el crecimiento cuantitativo llegó a un punto de inflexión y exige migrar hacia productos de mayor sofisticación y calidad.
- Conquista del interior de China: Planteó dejar de concentrarse en los puertos costeros e incursionar en las 20 megaciudades del interior del gigante asiático.
- Superar el individualismo exportador: Urgió a establecer reglas de asociatividad interna para coordinar la oferta en lugar de competir de forma fragmentada.
- Adaptación a la velocidad tecnológica: Alertó sobre la brecha entre las inversiones a 30 años en minería o agro y el vertiginoso avance chino en IA y automatización.
- Alianzas y joint-ventures: Proyectó que el futuro de la relación bilateral pasa por crear empresas mixtas operando tanto en Chile como en China.
Tras dos décadas de hegemonía comercial en Asia sustentadas por un tratado de libre comercio pionero, Chile ha comenzado a perder su ventaja competitiva frente a China ante el avance de rivales regionales, advirtió un alto líder empresarial del país sudamericano, quien urgió a una profunda reconversión de la estrategia exportadora.
Durante su intervención en el marco del seminario de la Sofofa Chile-China: Mirando la próxima década, a 20 años del Tratado de Libre Comercio, Juan Carlos Domínguez, presidente del Capítulo Chileno del Consejo Empresarial Chile-China y del gremio exportador ChileCarnes, lanzó un diagnóstico directo sobre el estado de los intercambios comerciales entre Santiago y Pekín.
“Tuvimos la ventaja, pero la hemos perdido”, afirmó Domínguez, señalando que la posición de liderazgo de Chile en el gigante asiático se ha visto erosionada debido a que competidores regionales como Perú, Colombia y México se han puesto al día rápidamente mediante la firma de tratados, agresivas campañas de imagen país y posicionamiento de mercado.
Según el dirigente, el modelo que permitió multiplicar el comercio bilateral desde los 6.000 hasta casi 62.000 millones de dólares en los últimos 20 años llegó a un punto de inflexión.
El desafío de la próxima década, enfatizó, no radicará en seguir enviando volúmenes básicos de materias primas e insumos, sino en dar un giro de lo cuantitativo a lo cualitativo hacia bienes de mayor valor agregado, sofisticación y nichos de alta calidad.
Conquistar el “interior” y superar el individualismo
Para contrarrestar la pérdida de terreno, Domínguez propuso un cambio radical en la logística y penetración de mercado. El ejecutivo recordó que en China existen 20 megaciudades con más de 10 millones de habitantes cada una —las cuales representan apenas el 20% de la población total del país— y criticó que la mayoría de los exportadores chilenos continúen concentrándose únicamente en los grandes hubs comerciales costeros como Pekín o Shanghái.
Instó al empresariado a adentrarse en las provincias del interior de China para identificar demanda específica y cuestionó la fragmentación con la que opera la oferta chilena.
“No es eficiente que tengamos 400 empresas individuales exportando por su cuenta a un mercado de 1.400 millones de personas”, sostuvo, calificando al sector privado local de “muy individualista”. Como contraejemplo, citó la estrategia de Nueva Zelanda con la comercialización del kiwi, donde reglas claras de asociatividad permitieron al país oceánico dominar mercados globales.
Domínguez defendió que el libre emprendimiento en Chile requiere un marco de coordinación y asociatividad interna para ordenar la oferta antes de competir en el mercado asiático.
Brecha tecnológica y alianzas a largo plazo
El representante del sector agroindustrial y ganadero situó además el vertiginoso ritmo de innovación en Asia como uno de los mayores desafíos para los productores locales.
Destacó que el avance acelerado de China en áreas como inteligencia artificial y automatización genera una brecha compleja para industrias como la minería, la agricultura y la ganadería, donde las inversiones se proyectan a 20 o 30 años. Ante esto, urgió a las empresas chilenas a importar e integrar rápidamente dicha tecnología en sus procesos productivos.
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De cara al futuro, el líder gremial proyectó que el próximo gran hito en la relación comercial no debe limitarse a la venta de bienes, sino a la integración de capitales mediante la creación de joint-ventures y empresas mixtas operando conjuntamente tanto en territorio chileno como en el interior de China.
De igual forma, identificó la próxima vitrina de APEC como la plataforma clave para recomponer y consolidar la confianza mutua entre los sectores privados de ambas naciones.



