Tras la operación militar estadounidense del 3 de enero en Venezuela, la respuesta diplomática de China se limitó a una condena formal calificándola de “unilateral, ilegal y abusiva”, sin adoptar medidas drásticas.
Esta cautela demuestra que Pekín actúa como un actor pragmático que se adapta al entorno y refuerza que la región sigue siendo una prioridad secundaria en su agenda geoestratégica, según un análisis firmado por Victoria Chonn Ching, investigadora no residente del Adrienne Arsht Latin America Center del Atlantic Council.
El estudio analiza un compendio publicado en febrero de 2026 por los Institutos de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China (CICIR) para evaluar la percepción de la academia y los analistas chinos sobre las acciones de Estados Unidos, la política interna venezolana y el futuro de las relaciones bilaterales.
De acuerdo con el análisis de Chonn Ching, el texto revela puntos clave sobre la postura de Pekín y las limitaciones de la visión académica china sobre la región:
- Prioridad geoestratégica limitada: Aunque América Latina y el Caribe (ALC) cumple un rol económico central como proveedor de recursos y mercado para las exportaciones e infraestructura chinas, el compendio del CICIR confirma que la región constituye un “pensamiento secundario” (strategic afterthought) desde el punto de vista geopolítico en comparación con el Sudeste Asiático o Europa.
- Intereses comerciales no determinantes: En Venezuela están en juego principalmente los activos energéticos de empresas chinas de petróleo y gas. Sin embargo, Chonn Ching advierte que la relación China-Venezuela no define la estrategia general de Pekín hacia la región, por lo que resulta incierto si el Estado chino se motivará a adoptar una postura más confrontacional en ese país.
- Sesgo ideológico y pérdida de autonomía regional: La autora critica que analistas chinos (como Fan Jishe, Yang Shouguo y Zhou Zhiwei) reduzcan la dinámica regional a una competencia entre potencias y a una división simplista entre izquierda y derecha. Chonn Ching sostiene que esta visión ignora la capacidad de decisión de los países latinoamericanos, citando como ejemplo al presidente argentino Javier Milei, cuya alineación con EE. UU. no le ha impedido firmar acuerdos comerciales con China.
- Evaluación militar y falsa integración: Respecto a los análisis militares sobre la caída de Nicolás Maduro —como el de Xu Shuai, que detalla la preparación táctica estadounidense y los fallos de la inteligencia venezolana—, la investigadora señala que los analistas chinos sobreestiman un supuesto “efecto dominó” y asumen erróneamente una unidad regional que ignora las divisiones e inconsistencias históricas de la política latinoamericana.
- Estrategia futura incierta: Académicos como Zhao Hongtu y Zhao Daojiong abordan el impacto en los intereses energéticos, sugiriendo este último el uso del derecho internacional para proteger los activos empresariales chinos.
Chonn Ching concluye que, si bien la estrategia futura de China en Venezuela sigue siendo incierta, el panorama general muestra que Venezuela no determina el enfoque de Pekín hacia América Latina, un área que el gigante asiático continúa abordando principalmente desde una dimensión económico-comercial.




