La captura militar del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos ha fracturado el optimismo que dominaba la academia estratégica china sobre América Latina, forzando un viraje hacia la cautela y la postura defensiva, según un análisis de Antonio José Pagán Sánchez, docente de la Universidad del Pacífico e investigador postdoctoral del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico.
El trabajo, publicado por Interpret: China —un proyecto del Center for Strategic and International Studies (CSIS) —, analiza la literatura académica en el repositorio chino CNKI y señala que este acontecimiento expone dos omisiones sin precedentes en el pensamiento de los analistas de Pekín.
En primer lugar, los textos chinos han evitado calificar la drástica intervención de Washington como una oportunidad para la expansión de China en la región.
Históricamente, las acciones agresivas de Estados Unidos eran interpretadas por los analistas chinos como un factor que erosionaba la imagen de Washington y abría espacios para Pekín.
Sin embargo, tras la caída de Maduro, la narrativa de oportunidad ha sido reemplazada por una postura puramente defensiva orientada a preservar la posición existente.
En segundo lugar, el investigador destaca la ausencia total de discursos triunfalistas sobre la “desoccidentalización” de América Latina o el “declive de Occidente”, conceptos que solían ser respaldados por académicos alineados con la visión del presidente Xi Jinping.
Según Pagán Sánchez, la efectividad militar de la operación estadounidense ha introducido un estado de cautela en la academia de Pekín, debilitando el tono confiado que caracterizaba las publicaciones chinas sobre América Latina en años recientes.
El 3 de enero de 2026, fuerzas militares de Estados Unidos ejecutaron una operación en Caracas en la que capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro. Tras su detención, Maduro fue trasladado a la ciudad de Nueva York para ser presentado ante la justicia estadounidense por cargos de narcotráfico.




