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El “Modelo Panamá”: Cómo Washington pudiera exportar la expropiación de facto a los puertos de América Latina

El “Modelo Panamá”: Cómo Washington pudiera exportar la expropiación de facto a los puertos de América Latina

Por Pedro Armada

El pasado 29 de enero el fallo de la Corte Suprema de Panamá contra Hutchison Ports no fue solo un evento jurídico aislado; fue la prueba de concepto exitosa de una nueva arma geopolítica.

Lo que a simple vista parece una disputa sobre contratos de la década de 1990, es en realidad la cristalización de una estrategia estadounidense diseñada para maximizar el “retorno de la inversión” (ROI) nacional: el desplazamiento de intereses estratégicos chinos mediante el uso de marcos legales nacionales y presiones de seguridad hemisférica.

Es lo que ya se perfila como el “Modelo Panamá”.

La tesis estadounidense es clara: utilizar la arquitectura legal local para desmantelar la infraestructura china.

Este fenómeno se vincula con lo que se conoce hace años en el mundo de estrategia comercial y gerencia de riesgos como creeping expropriation (expropiación paulatina o de facto).

La expropiación de facto se viste de exigencias jurídicas y regulatorias; no requiere tanques ni decretos de nacionalización agresivos.

Se ejecuta mediante fallos constitucionales, revisiones ambientales y presión política.

Al analizar el tablero regional, el caso panameño permite ver el panorama de riesgos.

Mirando hacia el sur, tres nodos logísticos clave (Chancay, Lázaro Cárdenas y Paranaguá) muestran los mismos focos rojos que parpadearon en Panamá antes del colapso de la concesión de Hutchison.

Los próximos dominós: Tres puertos en la mira

La estrategia de Washington que busca dominar nodos logísticos y rutas clave, es  impulsada por el recién lanzado “Project Vault” (un fondo de 12.000 millones de dólares para asegurar cadenas de suministro), que busca reemplazar capital chino con crédito occidental bajo la premisa de seguridad nacional.

Estos son los nodos críticos donde la presencia china es vista como una vulnerabilidad estratégica y Washington pudiera buscar repetir el “éxito” de Panamá:

  • México (Puerto de Lázaro Cárdenas): Hutchison opera la terminal de contenedores (TEC I) en el puerto. Con la revisión del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) programada para  julio de 2026, Washington presiona y exige purgar “actores no confiables” de la logística norteamericana. Cualquier control chino en la logística de semiconductores o automotriz será el primer punto de fricción en la mesa de negociación. 
  • Perú (Puerto de Chancay): El megapuerto de Chancay enfrenta su propia tormenta perfecta. Al igual que en Panamá, donde la Corte atacó la “prórroga automática” por falta de licitación, en Perú el conflicto gira en torno a la exclusividad de servicios otorgada a COSCO. Aunque el Congreso intentó blindar el puerto con la Ley 32048, el “Precedente Panamá” sugiere que cualquier monopolio otorgado sin licitación competitiva es vulnerable a la aplicación del “Modelo Panamá”. 
  • Brasil (Puerto de Paranaguá): Mientras Lula intenta mantener el equilibrio en el conflicto geopolítico, la alianza con EE.UU. para la explotación de tierras raras (proyecto Serra Verde) ha creado una incompatibilidad lógica: Washington no querrá financiar la explotación de minerales estratégicos si estos salen por un puerto controlado por una estatal china. 

Basado en el éxito de la operación en Panamá, se vislumbra la posibilidad de la exportación del modelo Panamá; presión geopolítica en pos del desplazamiento de rivales geoestratégicos a través de lawfare.

Sin embargo, ambas superpotencias poseen palancas en vista a los países de la region. 

Las palancas de Washington:

  • Legal-diplomática: Uso de tratados (ej. Tratado de la Neutralidad en Panamá, T-MEC en México) como armas de presión. 
  • Retórica intervencionista: La retórica en torno a la “recuperación” del Canal de Panamá por parte de la Administración Trump cobró nueva fuerza tras la primera intervención militar del actual gobierno estadounidense en la región en Caracas el mes pasado. 
  • Financiera (Project Vault): La pieza maestra y la respuesta estadounidense a la Franja y Ruta de Pekín. Lanzado en febrero de 2026, este fondo estratégico de 12,000 millones de dólares respaldado por el US EXIM Bank permite financiar la transición de infraestructuras “recuperadas”. Ya no se trata solo de bloquear a China, sino de tener el capital listo para reemplazarla bajo estándares occidentales y asegurar cadenas de suministro bajo influencia estadounidense.

Las palancas de Pekín:

  • Arbitraje internacional: Demandas ante el CIADI o la ICC por miles de millones, como ya ha iniciado CK Hutchison y COSCO amenaza en el Perú.
  • Guerra comercial asimétrica: Recordar a países como Brasil y Perú su dependencia de la exportación de soja y cobre a China.
  • Narrativa de seguridad jurídica: Apelar a las élites empresariales locales argumentando que si se violan los contratos chinos, ninguna propiedad privada está segura.

Conclusión: Ahora todo es negociable

La lección de 2026 es que la seguridad jurídica en América Latina ha dejado de ser un concepto estático para convertirse en una variable dependiente del alineamiento geopolítico. EE. UU. ha decidido que el control de los nodos logísticos y minerales críticos es un imperativo de seguridad nacional, y para lograrlo, está dispuesto a utilizar toda posible palanca de negociación.

El “Modelo Panamá” nos enseña que la expropiación ya no se tiene que anunciar desde un balcón presidencial con un machete en la mano; se puede instrumentalizar en un fallo judicial, citando la protección del medio ambiente y la soberanía, mientras los fondos de reemplazo ya están depositados en Washington esperando la transferencia.

Pedro Armada es Socio Director de Armada Risk Consulting, una firma boutique en Panamá especializada en inteligencia estratégica, previsión y protección de capital. Con 15 años de trayectoria internacional, asesora a juntas directivas y family offices en la toma de decisiones estratégicas en mercados de alta fricción. Anteriormente, se desempeñó como Director en Nardello & Co., una firma líder consultoría estratégica e investigaciones, y lideró la gestión de riesgos externos para el departamento de compras globales (Global Procurement) de Teva Pharmaceuticals. Es politólogo por la Florida International University, MA en Contabilidad Forense por la University of Portsmouth y participante del Oxford Scenarios Programme en Saïd Business School, University of Oxford (mayo 2026). Posee además la certificación de Examinador de Fraude Certificado (CFE).