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El impacto oculto de los aranceles de México: un golpe a la supervivencia de los pequeños exportadores chinos

Automóviles eléctricos de la marca BYD esperan para ser cargados en un buque en la terminal internacional de contenedores del puerto de Taicang, en el puerto de Suzhou, en la provincia oriental de Jiangsu, China. (Foto: AFP)

La mayor parte de la cobertura mediática sobre los nuevos aranceles de México a los productos chinos se ha centrado en los objetivos más visibles: los fabricantes de automóviles y de autopartes, donde los gravámenes alcanzan hasta el 50%.

Estos sectores requieren un uso intensivo de capital, son políticamente sensibles y resultan fáciles de presentar como símbolos de un cambio en la política comercial.

Sin embargo, un comentario que circula en una cuenta china de WeChat especializada en comercio global sostiene que el verdadero daño reside en otra parte.

El análisis apunta a los pequeños y medianos exportadores de bienes de consumo cotidiano —como ropa, calzado, muebles, juguetes y artículos para el hogar—, cuyos modelos de negocio dependen estrechamente de los consumidores estadounidenses.

A diferencia de los fabricantes de automóviles o de maquinaria pesada, estas empresas carecen de la capacidad para desviar sus exportaciones hacia el sudeste asiático o el Medio Oriente, absorber mayores costos o rediseñar rápidamente sus cadenas de suministro.

El segmento de exportación de mayor crecimiento en China, el de los vehículos de energías nuevas, ya ha sido excluido de Estados Unidos por un arancel del 100%, lo que ha forzado su expansión fuera de Norteamérica.

Del mismo modo, la fabricación de equipos de alto valor depende de la demanda de los mercados emergentes. Por su parte, las grandes marcas multinacionales como Haier, Lenovo y TCL han diversificado su presencia global desde hace tiempo y pueden ajustar su logística sin abandonar los mercados.

Los pequeños exportadores no tienen esa opción. Para ellos, perder el acceso al mercado estadounidense significa el colapso.

El autor también ilustra sus conclusiones con datos. Aunque las exportaciones chinas totales hacia Estados Unidos han descendido del 19,2% en 2018 al 14,7% en 2024, el comercio electrónico transfronterizo cuenta una historia distinta.

Más del 70% de los ingresos de muchos vendedores en Amazon y sitios independientes aún proviene de Norteamérica. Estas exportaciones, aunque representan solo una fracción del comercio total hacia Estados Unidos, sostienen a cientos de miles de pequeñas empresas y a millones de hogares chinos.

Como resultado, el comentario argumenta que es poco probable que el aumento de aranceles en México provoque una salida masiva de empresas. En su lugar, estos negocios están trasladando los mayores costos mediante incrementos de precios, aun cuando las ventas se debiliten.

El impacto más significativo, bajo esta perspectiva, no serán los cierres de fábricas ni las reubicaciones drásticas, sino una presión sostenida sobre los pequeños exportadores y precios más altos para los consumidores estadounidenses.

¿Por qué es esto importante? 

Para los pequeños exportadores de materias primas y bienes de consumo, trasladarse a mercados en el sudeste asiático, la India o África no es una solución sencilla.

Los productores locales en esas regiones ya son muy competitivos en precio, lo que dificulta que los exportadores chinos de ropa, calzado y otros bienes de gama baja o media mantengan sus márgenes.

Mientras tanto, el mercado interno chino ofrece poco alivio: los pequeños exportadores suelen verse asfixiados por grandes plataformas como Taobao y Pinduoduo, que los obligan a vender a pérdida. Para estas firmas, el mercado estadounidense no es solo una fuente de beneficios; es su supervivencia.