El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que se sentiría «muy descontento» ante cualquier intento de Pekín por alterar el statu quo de Taiwán, aunque matizó que la decisión final sobre las acciones de China recae en su homólogo Xi Jinping.
En una entrevista publicada el jueves por el New York Times, el mandatario estadounidense vinculó la situación en el este de Asia con la reciente actividad militar de su administración en el hemisferio occidental, sugiriendo que existen límites claros para la expansión de la influencia china.
«Él [Xi] considera que es parte de China, y depende de él lo que vaya a hacer», declaró Trump al periódico el miércoles. «Pero le he expresado que me sentiría muy descontento si hiciera eso, y no creo que lo haga. Espero que no lo haga».
Contexto regional y lecciones de Venezuela
Las declaraciones de Trump surgen tras ser consultado sobre si la audaz operación militar estadounidense en Venezuela —que resultó en la salida de Nicolás Maduro— podría servir de precedente o lección para las ambiciones de Pekín sobre la isla autogobernada.
El presidente republicano rechazó que ambos escenarios sean análogos. Según su visión, Taiwán no representa para China el mismo tipo de amenaza que, según ha reiterado, suponía el gobierno de Maduro para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Pekín, que reclama a Taiwán como territorio propio, ha intensificado en los últimos años su presión diplomática y militar sobre la isla, un punto de fricción que ha llevado la relación sino-estadounidense a niveles de tensión no vistos en décadas.
Perspectiva hasta 2029
Trump, cuyo mandato concluye en 2029, reiteró su confianza en que su presencia en la Casa Blanca actúa como un factor de disuasión frente a una posible escalada bélica en el estrecho.
«Puede que lo haga después de que tengamos a un presidente diferente, pero no creo que vaya a hacerlo conmigo como presidente», afirmó Trump.
Esta postura coincide con el documento de estrategia publicado por su administración el año pasado, el cual subraya que el objetivo de Washington es evitar un conflicto abierto con China —tanto en Taiwán como en el mar de la China Meridional— mediante el fortalecimiento del poder militar de Estados Unidos y sus aliados en la región de Asia-Pacífico.




