Siderperú, controlada por la brasileña Gerdau, puso en suspenso la ejecución de un centro de reciclaje de metales de US$ 45 millones en Chimbote, citando incertidumbre ante el avance de una nueva planta de capitales chinos y condiciones de competencia desigual, según informó Gestión.
La siderúrgica, uno de los mayores actores del sector en el país, ha reducido sus proyecciones de gasto de capital (Capex) para el presente año, situándolas entre US$ 12 y US$ 15 millones, frente a los US$ 20 millones previstos inicialmente.
“Hemos puesto el proyecto ‘on hold’ (en espera)”, señaló el gerente general de Siderperú, Aldo Tapia. El directivo vinculó la decisión a la construcción de una planta siderúrgica de capitales chinos en Chilca, la cual presenta un avance del 30% y tendría una capacidad instalada de 700.000 toneladas anuales, volumen similar a la producción total de la planta de Chimbote.
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Siderperú denunció que dicha obra en Chilca estaría operando sin las licencias de construcción correspondientes ni los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) exigidos por la normativa peruana.
La compañía también reportó un impacto directo en sus operaciones de exportación. Siderperú confirmó el cese de sus envíos a Bolivia, un mercado clave que ha sido captado por una “gran empresa china”.
A nivel local, la siderúrgica advirtió sobre el ingreso de alambrón de origen chino a precios de dumping, una situación que, según la empresa, imposibilita la competencia para los productores formales que cumplen con los estándares regulatorios.
La firma comparó la situación actual en Perú con el reciente cierre de la Siderúrgica Huachipato en Chile, señalando que la industria regional enfrenta una amenaza estructural por la sobrecapacidad de acero chino.


