El complejo de refinación de Paraguaná, en el occidente de Venezuela, no ha registrado reparaciones de envergadura en lo que va de año, en medio de la reducción de operaciones de la empresa china Jiazhan Shaelion, uno de los principales contratistas de refinación de la estatal PDVSA, según informaron trabajadores y contratistas.
Con una capacidad instalada de 955.000 barriles por día, el complejo ubicado en el estado Falcón —integrado por las refinerías de Amuay y Cardón— simbolizó históricamente la riqueza petrolera de Venezuela y su ambición de transformar el crudo en combustibles e ingresos por exportaciones, siendo el activo más crítico para el suministro de gasolina en el país.
Un empleado de Jiazhan Shaelion declaró a Reuters que la compañía está finalizando un proyecto pendiente, pero no ha logrado acordar un nuevo contrato con PDVSA.
Esta situación se produce en un contexto marcado por las decisiones de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que al extender este año las licencias para empresas extranjeras en Venezuela, excluyó explícitamente a compañías de países que considera adversarios, como China, Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba.
A ello se suma que, aunque la legislación aprobada este mes en Venezuela permite a empresas privadas operar refinerías y vender combustible, impone un nuevo impuesto de hasta el 5% sobre los ingresos brutos, un esquema que los analistas consideran poco atractivo para atraer inversores al sector.
Funcionarios de PDVSA, del gobierno venezolano y de las oficinas de Jiazhan Shaelion en Venezuela no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Con información de Reuters




