Ante la caída del turismo estadounidense y el descenso de pasajeros en sus principales destinos de playa, México ha puesto la mira en el mercado chino para diversificar su oferta y reactivar el sector, una estrategia en la que ya avanzan con resultados concretos otros países de la región como Brasil y Uruguay.
La secretaria de Turismo de México, Josefina Rodríguez, señaló a Bloomberg que el país busca captar al viajero chino de larga distancia, cuyo perfil prioriza el turismo cultural, gastronómico y patrimonial frente al tradicional modelo de sol y playa.
Según estimaciones oficiales, un turista chino gasta en promedio unos 3.000 dólares por viaje —más del doble que el visitante internacional promedio—, un flujo clave para contrarrestar la desaceleración observada en aeropuertos mexicanos.
Para ello, la estrategia mexicana contempla la capacitación de guías en mandarín, la traducción de señalización, la adaptación de opciones de pago y una mayor presencia en redes sociales como WeChat y Weibo, reportó Bloomberg.
Este giro hacia el mercado asiático coincide con los movimientos que ya han implementado otras naciones sudamericanas con resultados tangibles.
Por un lado, Brasil consolidó una política de exención mutua de visados con China que entró en vigor este año, logrando un récord de más de 73.000 visitantes chinos en el primer semestre de 2026, lo que representa un aumento del 55% en comparación con el período anterior.
Por otro lado, Uruguay inició en junio el proceso de eliminación de visados para ciudadanos chinos en régimen de reciprocidad y concretó alianzas estratégicas con plataformas digitales como Shake to Win para posicionar su oferta local en los ecosistemas de ese país asiático, buscando captar una fracción de los 140 millones de turistas chinos que viajan al extranjero cada año.
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