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Jorge Heine propone que el «no alineamiento activo» sea reconocido como un derecho ante la rivalidad de EEUU y China 

Jorge Heine propone que el «no alineamiento activo» sea reconocido como un derecho ante la rivalidad de EEUU y China 
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace un gesto con el dedo mientras llega a una reunión del "Escudo de las Américas", en el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026. (Foto de Brendan Smialowski / AFP)

El politólogo chileno Jorge Heine planteó que el no alineamiento debería reconocerse como un derecho de los países en desarrollo frente a la competencia entre Washington y Pekín, y dijo que ese principio podría, en un futuro no muy lejano, llegar a votarse como resolución en la Asamblea General de la ONU.

Heine, investigador no residente del Quincy Institute, ex profesor investigador de la Universidad de Boston y ex embajador de Chile en China, India y Sudáfrica, expuso su tesis en una sesión del LSE Global South Dialogue Series.

Una competencia que organiza el mundo

Heine sostuvo que, más allá de guerras, pandemias y el cambio climático, la fuerza que más está determinando la política mundial hoy es la competencia entre Estados Unidos y China por la primacía global —con una cumbre entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping prevista en Washington en estos días.

Dijo que esa disputa deja a los países del sur global “entre la espada y la pared”: presionados por Washington para tomar partido, mientras China —la mayor economía del mundo en paridad de poder adquisitivo— ofrece el crecimiento comercial que hoy no viene ni de Estados Unidos ni de Europa.

De la “diplomacia de la victimización” al “no alineamiento activo”

Heine explicó que el concepto de “no alineamiento activo” —sobre el que publicó un libro— retoma el movimiento de países no alineados de los años 50 y 60, pero lo adapta a la realidad del siglo XXI.

A diferencia de la vieja “diplomacia de la victimización”, centrada en reclamar transferencias de recursos del Norte al Sur, dijo que hoy el sur global negocia desde una posición de fuerza económica, respaldada por instituciones como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) y el Nuevo Banco de Desarrollo (Banco BRICS).

Heine rechazó la idea de que la disputa entre Washington y Pekín deje a los países sin opciones. Sostuvo que el paso de un mundo “unipolar” —vigente hasta aproximadamente 2016— a uno de “duopolio” entre las dos potencias en realidad abre posibilidades: los países pueden mantener todas sus opciones abiertas, evaluando qué ofrece cada potencia en cada momento, en lugar de comprometerse en bloque con una sola.

Cómo navega América Latina la rivalidad de EEUU y China

Heine dijo que la región atraviesa un momento particularmente difícil por la presión de Washington. Según el ex embajador, Trump aludió el martes ante la ONU al posible uso de fuerza militar adicional en las Américas si los países no cumplen lo que Estados Unidos espera de ellos. Aun así, sostuvo, varios gobiernos ya practican el no alineamiento activo sin usar ese término.

En la práctica, explicó, esa estrategia se combina con una táctica: la cobertura de riesgos, que consiste en no dar señales de alineamiento total con Washington ni con Pekín y moverse de un lado a otro según la situación.

Como ejemplo citó a Ecuador. Según relató, el entonces presidente Guillermo Lasso pidió hace cuatro años un tratado de libre comercio en Washington, donde el presidente Joe Biden le respondió que Estados Unidos ya no los firmaba.

Lasso viajó luego a China y firmó un acuerdo que entró en vigor en mayo de 2024. Para Heine, haber ido primero a Washington le dio una cobertura de riesgo frente a eventuales críticas.

Sobre Brasil, dijo que en noviembre de 2024, con una visita de Xi para el G20 de São Paulo, el país se mostró inicialmente dispuesto a sumarse a la Franja y la Ruta, pero retrocedió tras la victoria electoral de Trump. Heine lo calificó como el ejemplo más puro de esa táctica.

Heine señaló además que, hace un par de semanas, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa —cercano a la administración Trump— realizó una visita a China, algo que calificó de inusual.

En esos mismos días viajaron también a ese país el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, y Ernesto Castro, presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador, ambos de gobiernos de derecha próximos a Trump.

Para Heine, eso muestra que estos países mantienen las formas con Washington pero no aceptarán excluir a China de sus economías. Pedirles que no comercien con ella, afirmó, “es un no rotundo”.

Puso además a su país como ejemplo. Chile es uno de solo seis países con tratados de libre comercio con China y con Estados Unidos, dijo: el 40% de sus exportaciones va a China, mientras que Estados Unidos es un inversionista mayor que China en el país.

No es una doctrina de izquierda

Heine señaló que esta estrategia la practican gobiernos de derecha, izquierda y centro por igual, citando como ejemplo a Uruguay bajo el entonces presidente conservador Luis Lacalle Pou —que, al ser miembro del Mercosur y no poder firmar tratados de libre comercio en forma independiente, optó por sumarse al Nuevo Banco de Desarrollo en Shanghái como vía alternativa de acercamiento a China.

Dijo que el no alineamiento activo “no es una doctrina ideológica”, sino un enfoque pragmático que ofrece herramientas concretas a los tomadores de decisiones, no solo discursos.