Ministros de Perú realizaron el miércoles un pago de US$ 462 millones por aviones de combate F-16 de Estados Unidos, pese a la negativa del presidente José Balcázar, en medio de una crisis política y diplomática.
La firma del contrato y la transferencia realizada por los ministros han generado un debate en el país sobre el debilitamiento de la figura presidencial y el nivel de influencia de EE. UU. en estos sucesos.
“El Gobierno reitera que cumplir los compromisos del Estado no es una opción, sino una obligación. Actuar de manera distinta hubiera significado trasladar mayores costos al país y comprometer su estabilidad económica y reputación internacional”, dijo el Ministerio de Economía en un comunicado justificando la transferencia.
El mandatario había manifestado en dos ocasiones su negativa de hacer la transferencia debido a que consideraba que un presidente electo en las urnas era la persona adecuada para firmar el acuerdo. Además dirigió el miércoles un Mensaje a la Nación reiterando la necesidad de que el nuevo gobierno debía conocer los detalles de la compra.
Previamente, el embajador de EE. UU., Bernie Navarro, publicó en X el viernes que Washington usaría “todas las herramientas disponibles” contra las partes que negocien “de mala fe”.
Las repercusiones políticas ocurren en un momento en que Estados Unidos realiza su ofensiva más enérgica en años para apuntalar su influencia en Perú, un importante productor de cobre donde China se ha convertido en un socio estratégico clave.
El dilema geopolítico
El canciller Hugo de Zela, que renunció ante la negativa del presidente, explicó que la compra de las aeronaves responde a una visión de inserción internacional en un escenario global “extremadamente complicado” marcado por una “enorme rivalidad entre China y Estados Unidos”.
“Yo he declarado varias veces que el Perú se sitúa en función de sus intereses en una posición en la cual tenemos una alianza estratégica con los Estados Unidos y tenemos una alianza con un acento fuertemente económico con China, en el sentido de que es nuestro principal socio comercial y el principal inversionista”, afirmó el diplomático.
Según el exministro, fortalecer el vínculo con Washington permite al Perú acceder a “ventajas estratégicas” como la declaración de “aliado estratégico extra OTAN”, facilitando el acceso a “tecnologías especiales” y “entrenamientos”.



