El crecimiento de las inversiones chinas en Brasil corre el riesgo de superar los límites de capacidad del país sudamericano debido al “efecto manada” que caracteriza la llegada de este capital asiático, advirtió un alto ejecutivo bancario en Asia.
De acuerdo con el último estudio del Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), el país sudamericano se consolidó en 2025 como el principal receptor global de flujos de capital de Pekín, registrando un crecimiento del 45% interanual hasta los 6.000 millones de dólares
“El inversor chino tiene una característica cultural y una cuestión de cómo el gobierno dicta las reglas en el país, donde existe mucho el ‘efecto manada'”, afirmó Danilo Goulart, responsable de la Oficina de Representación de Banco Bradesco en Hong Kong, durante un panel organizado por el Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC).
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“Muchas empresas miran a Brasil como una salida para disminuir el déficit de crecimiento en China, o sea, para aliviar algunos dolores que China viene arrastrando, pero Brasil tiene una capacidad que, comparada con el tamaño de la demanda china, tiene un límite”.
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El ejecutivo financiero recordó que una dinámica similar registrada alrededor de 2010 canalizó masivos flujos de inversión hacia el mercado brasileño sin la preparación adecuada.
“Mucha gente llegó a Brasil y tuvo mucha dificultad para generar ganancias; luego ese capital vuelve a China diciendo que Brasil es un país difícil, cuando la cuestión es que nosotros tenemos nuestras limitaciones y quien vino era quien eventualmente no estaba preparado”, señaló Goulart.


