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La falta de infraestructura eléctrica en Brasil pone a prueba la paciencia del capital de China

La falta de infraestructura eléctrica en Brasil pone a prueba la paciencia del capital de China
Vista aérea del Complejo de Energía Eólica Canudos, en Canudos, estado de Bahía, Brasil, tomada el 5 de mayo de 2023. (Foto de Rafael Martins / AFP)

Durante la última década, Brasil se consolidó como el tablero estratégico ideal para que Pekín expandiera su dominio global en tecnologías limpias. Sin embargo, las redes de transmisión del gigante sudamericano se han quedado cortas frente al despliegue chino, abriendo un bache de infraestructura que amenaza con enfriar el flujo de miles de millones de dólares hacia la transición energética de la región.

La eléctrica SPIC Brasil, filial de una de las mayores estatales de energía de China, ha frenado el ritmo de sus inversiones en el país debido a que las líneas de alta tensión locales no tienen capacidad para transportar la electricidad, afirmó la presidenta ejecutiva de la firma, Adriana Waltrick.

Durante un panel organizado por el Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), la directiva explicó que este fenómeno, conocido en la industria como “curtailment” o recorte forzado de generación, ha afectado los planes de la compañía en el corto plazo, mientras el sector aguarda la definición de nuevas reglas regulatorias.

“Brasil es prioridad, pero en los últimos dos años hemos reducido la marcha, porque el sector entero está esperando lo que viene a partir de la ley”, detalló Waltrick.

  • ¿Puede el impulso de China a las energías limpias ayudar a la reindustrialización de Brasil?

La tormenta perfecta del “curtailment”

El dilema de los inversores expone una paradoja estructural: Brasil tiene un potencial de generación renovable inigualable, pero carece de las “autopistas” eléctricas necesarias para mover esa energía desde los centros de producción aislados hasta las grandes industrias y urbes del sur.

La problemática, que se intensificó tras un principio de apagón registrado en Brasil en septiembre de 2023, ha provocado que el Operador Nacional del Sistema (ONS) aplique restricciones al transporte de energía.

Según Waltrick, los recortes de generación e ingresos en el país han alcanzado picos cercanos al 35%, estabilizándose en un promedio de entre el 20% y el 23%, frente al promedio mundial de apenas el 5%.

Esta situación responde a un exceso de oferta de energía en regiones como el Nordeste de Brasil, potenciado por el auge de la generación distribuida domiciliaria, que satura las líneas de transmisión existentes y relega a las plantas centralizadas.

Para las casas matrices en Pekín, acostumbradas a planificaciones estatales de largo aliento y retornos estables, la volatilidad operativa actual choca de frente con las condiciones financieras del mercado local.

“Es la tormenta perfecta, tienes capital intensivo, más las tasas de interés más altas del mundo y alguien viene ahí y te quita tus ingresos en un 30% al inicio del flujo”, advirtió la ejecutiva sobre el impacto financiero que afronta su operación.

Leyes lentas frente a la urgencia del mercado

La parálisis actual de las inversiones también responde a la lentitud en la implementación de las reglas del juego. 

A pesar de que el gobierno brasileño promulgó la Ley 15.269 en noviembre de 2025 para regular los reembolsos económicos por fallas ajenas a los generadores, Waltrick señaló que el sector aún aguarda la implementación de las reglamentaciones específicas por parte de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) y el Ministerio de Minas y Energía.

Para contrarrestar la energía atrapada en el sistema, la ejecutiva indicó que Brasil necesita acelerar los marcos regulatorios y económicos que viabilicen nuevas tecnologías, tales como el almacenamiento a gran escala mediante baterías, la hibridación de proyectos inteligentes y el desarrollo de industrias de alta demanda, como plantas de hidrógeno verde y centros de datos.

A largo plazo, el cuello de botella de la transmisión brasileña podría reconfigurar la naturaleza de la cooperación bilateral. En lugar de seguir financiando únicamente la construcción de parques de generación eólica y solar, el nuevo vector de inversión china apunta a resolver la crisis de infraestructura transportando su propia tecnología de redes.

Asimismo, enfatizó que la solución requerirá profundizar la integración con Pekín a través de la importación de sistemas de transmisión digitalizada y de alto voltaje.