La percepción pública de China en América Latina ha alcanzado niveles máximos históricos en varios países de la región, impulsada por el fortalecimiento de los lazos comerciales y financieros, aunque persiste un profundo escepticismo respecto al respeto de los derechos humanos por parte de Pekín, reveló un informe del Pew Research Center.
El estudio muestra que América Latina se consolida, junto al África subsahariana, como una de las regiones con opiniones más favorables hacia el gigante asiático. Esta tendencia marca un claro contraste con la percepción predominantemente negativa que prevalece en las economías avanzadas de Europa y Norteamérica.
A la cabeza de la opinión positiva en la región se ubica Colombia:
- Colombia: 63% de opinión favorable (Su pico máximo desde que Pew mide al país. En 2014 era del 38% y en 2024 del 55%).
- Perú: 61% de opinión favorable (muy cerca de su máximo histórico del 64% medido en 2024. El registro histórico de Perú inició en 2007 con 55%).
- México: 59% de opinión favorable (Es un máximo histórico, superando el 56% de 2025 o el 43% de 2005, cuando comenzó el registro histórico para este país).
- Argentina: 50% de opinión favorable.
- Chile: 49% de opinión favorable.
- Brasil: 46% de opinión favorable (frente a un 40% de desfavorable).
El motor económico y financiero
De acuerdo con el reporte de Pew, la política exterior de Pekín se ha enfocado con especial intensidad en los países de ingresos medios durante los últimos años.
“China ha construido estrechos lazos económicos y de seguridad con Brasil y Perú”, señala el informe, que también destaca el rol de la potencia asiática como un “financista clave” para naciones que han enfrentado dificultades de acceso a mercados de crédito, como Argentina.
Este peso económico se traduce en una base sólida de confianza mutua. Mayorías en México (58%), Colombia (54%) y Perú (51%) consideran a China como un socio confiable para el desarrollo de sus respectivos países. En Argentina y Brasil, no obstante, esta percepción es más moderada, registrando un 43% y un 40%, respectivamente.
El estudio también revela un cambio notable en la percepción de los intereses mutuos. En Argentina, el porcentaje de ciudadanos que considera que China toma en cuenta los intereses de su país al tomar decisiones de política exterior casi se duplicó, pasando de un 16% en 2008 a un 31% en 2026. En México, dicha percepción asciende al 47%.
Temores de interferencia y el talón de Aquiles de Pekín
A pesar del pragmatismo económico, la influencia de Pekín no está exenta de recelo soberano. El escepticismo sobre la injerencia política de China varía significativamente en la región: el 50% de los brasileños y el 48% de los peruanos consideran que el gobierno chino interfiere en los asuntos internos de otros países, una preocupación que en Colombia solo comparte el 30% de la población.
Sin embargo, el punto más débil para la imagen de Pekín en América Latina sigue siendo el ámbito de las libertades individuales. En ninguno de los países encuestados de la región una mayoría cree que el gobierno chino respeta las libertades de sus propios ciudadanos.
| País | % que afirma que China NO respeta las libertades personales |
|---|---|
| Chile | 71% |
| Brasil | 66% |
| Perú | 60% |
| Colombia | 55% |
| Argentina | 53% |
| México | 52% |
El reporte concluye que, si bien la billetera y el financiamiento de Pekín son ampliamente bienvenidos en una región necesitada de infraestructura y desarrollo, las sociedades latinoamericanas —con sus propios procesos históricos de consolidación democrática— mantienen una postura sumamente crítica frente al modelo de gobernanza interna de la potencia asiática.


