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Informe: Por qué las empresas chinas ganan terreno en América Latina sin préstamos estatales

La relación económica entre China y América Latina ha superado la era de los préstamos estatales por petróleo para entrar en una fase de “madurez” comercial. Según el Boston University Global Development Policy Center, este giro está impulsado por empresas privadas chinas que ya no llegan a la región como financistas de última instancia, sino como competidores en infraestructura y energías renovables.

Los investigadores Rebecca Ray y Enrique Dussel Peters identifican estos hallazgos en la edición 2025 del Boletín Económico China-América Latina y el Caribe.

Rebecca Ray, investigadora principal del informe, señala que este cambio cierra el capítulo dominado por préstamos de bancos estatales a cambio de petróleo —modelo que marcó a países como Venezuela y Ecuador—.

El nuevo panorama revela, en cambio, una dinámica basada en la competitividad y la adaptación al cambio climático, donde las firmas asiáticas se imponen por eficiencia técnica y de costos.

“No es que vayan con China porque necesitan financiamiento, es simplemente que las empresas chinas son competitivas y han ganado procesos abiertos”

Deuda por competitividad

Para Rebecca Ray, un hallazgo clave es que países como Panamá, Chile, Colombia y México están contratando empresas chinas para proyectos de transporte público, como metros y electromovilidad, sin recurrir a financiamiento de bancos chinos.

“No es que vayan con China porque necesitan financiamiento, es simplemente que las empresas chinas son competitivas y han ganado procesos abiertos”, señala la experta en la entrevista.

Este cambio sugiere que los gobiernos regionales están tomando las decisiones que más les convienen por eficiencia de costos y no por necesidad financiera, lo que define una relación más madura.

El dilema de México y el acero

El informe anual destaca un déficit comercial récord de México con China, que alcanza casi el 5% de su PIB anual. Esta cifra contextualiza la reciente decisión del gobierno de Claudia Sheinbaum de imponer aranceles de hasta el 50% a las importaciones chinas.

Si bien se percibe presión desde el exterior, la investigadora aclara que existen factores internos críticos: “También hay que tomar en cuenta que hay actores domésticos que forman parte de las decisiones. Hemos visto una tendencia para abajo en los precios de acero y otros productos que también produce México”.

Sustitución agrícola y riesgo ambiental

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han consolidado a Sudamérica como el proveedor alternativo de Pekín. Los compradores chinos han sustituido permanentemente productos norteamericanos por soya, carne y trigo de Brasil y Argentina, una tendencia que inició en 2017 y no ha retrocedido.

Sin embargo, este auge agrícola plantea riesgos. El informe advierte sobre la fragilidad de la moratoria de la soya en la Amazonía brasileña, un acuerdo que prohíbe la compra de grano cultivado en tierras deforestadas después de 2006.

Con la soya y la carne bovina como los principales motores de la pérdida de bosque en la Amazonía y el bioma del Cerrado, la creciente demanda china actúa como una presión directa que pone a prueba los compromisos ambientales de la región.