Por: Sandro Mairata
*Los analistas de datos Cesar Dionicio y José Luis Huacles contribuyeron en la elaboración de este reportaje, elaborado gracias al apoyo de IPYS.
En el plano digital de la campaña electoral, el Perú vivió una guerra de narrativas entre los intereses de China y Estados Unidos que se desplegó en redes como Facebook, Instagram, TikTok, YouTube, X/Twitter y en los contenidos de la Internet abierta.
La semana pasada, EL FOCO publicó el descubrimiento de una red internacional de desinformación compuesta por cuentas falsas y trolls que apoyaron a Fujimori y atacaron a Roberto Sánchez.
El monto de lo invertido en esta campaña —hasta donde se ha podido hallar— fue de unos 600 mil soles.
Ahora EL FOCO presenta un análisis hecho de los últimos tres meses de un monitoreo de la actividad de las redes X/Twitter, TikTok, YouTube y la Internet abierta durante la campaña electoral con el apoyo de dos analistas de datos que trabajaron de forma independiente.
Facebook e Instagram no pudieron ser revisadas en detalle por las restricciones de ambas redes para el análisis de inteligencia de fuentes abiertas, u OSINT (Open Source Intelligence).
Se combinó el seguimiento digital con entrevistas a especialistas en política exterior, exministros y otros altos funcionarios, así como a fuentes militares, fuentes diplomáticas y representantes de la colonia china y del empresariado relacionado con Estados Unidos en nuestro territorio para dilucidar la temperatura de las dos potencias mundiales con más intereses en el Perú.
¿Qué buscábamos?
Indicios de aquello que los analistas y organismos europeos denominan FIMI (Foreign Information Manipulation and Interference), o la actividad manipuladora, intencional y coordinada por parte de actores estatales o vinculados a estados extranjeros, orientada a distorsionar el entorno informativo y a socavar la confianza, los procesos democráticos o la seguridad de otro país.
En abril de este año, se denunció la presunta injerencia de Estados Unidos en las elecciones hondureñas, en lo que se ha denominado el “HondurasGate”.
También en abril de este año, una alianza periodística reveló un complot de la inteligencia rusa contra el presidente argentino Javier Milei.
En diciembre de 2024, la primera vuelta de las elecciones rumanas debió anularse por la misma acción de los servicios de inteligencia rusos. Eso es FIMI.
Como si fuera poco, en las elecciones de Colombia, en la madrugada del último domingo 21 de junio el portal Diario Red anunció el descubrimiento de un red de apoyo ilegal internacional en el entorno digital que habría hecho campaña por el candidato de la ultraderecha —respaldado por Donald Trump— Abelardo de la Espriella y en contra del candidato de izquierda, Iván Cepeda.

Nuestros resultados, centrados en temáticas relacionadas con Estados Unidos y China, encontró tres ejes centrales en la competencia de ambas potencias durante las elecciones peruanas de 2026:
- El Puerto de Chancay
- La tradicional rivalidad geopolítica entre ambos países
- Las acusaciones de fraude electoral
Asimismo, encontramos que, al definirse los candidatos que pasarían a la segunda vuelta electoral, las narrativas vinculadas a ambas potencias tenían un sesgo hacia una candidatura favorita: la de Keiko Fujimori.
“De manera natural, la colonia china apoya a Keiko Fujimori porque se la identifica como favorable a los negocios”, nos dice una destacada representante cultural sino-peruana que prefirió la reserva. “De hecho, alguien como Erasmo Wong (dueño del canal Willax), con todo y sus escándalos, es visto como alguien admirable y muy respetado”.
Recordemos que Erasmo Wong es además presidente de la Asociación Peruano China (APCH), institución clave de la comunidad tusán en el país.
Nuestro análisis se basa en más de 4 000 registros monitoreados —2 000 interacciones en TikTok e igual número publicaciones en X/Twitter— recopilados entre enero y junio de 2026 empleando la modalidad OSINT.
Los datos abarcan 1 365 autores únicos en X/Twitter, 1 486 actores en TikTok y 97 604 likes acumulados en X/Twitter.
El corpus fue generado en dos grandes tandas: 30 de mayo y 11 de junio de 2026. La revisión de YouTube corrió hasta el sábado 20 de junio totalizando 241 videos revisados que acumulaban 3.4 millones de vistas.

Por el lado de Estados Unidos, fue visible y notoria la inusual actuación del embajador estadounidense Bernie Navarro, quien anunció que lideraría personalmente un equipo de “observadores” de su país, fuera de la misión habitual de la OEA; alegó injerencia cubana en las elecciones, estuvo en primera fila con su esposa en el debate presidencial de segunda vuelta y se reunió con el Jurado Nacional de Elecciones.
En el clímax de sus declaraciones, Navarro anunció públicamente que la Embajada de Estados Unidos. estaba “supervisando el proceso electoral”, lo cual fue una declaración sin respaldo en la legislación peruana.
Sus acciones ilustran la forma clásica de entender una “injerencia” —declaraciones públicas y presencia física de un diplomático extranjero— pero las tendencias más recientes apuntan a algo mucho más difícil de rastrear y contrarrestar: el origen digital de la infiltración de narrativas foráneas en el debate electoral, como ha ocurrido con la red de apoyo internacional a Keiko Fujimori.
Así, a diferencia de un embajador visible, identificable, censurable, una campaña de FIMI puede operar desde servidores en el extranjero, sin firma, sin rostro y sin responsabilidad legal clara, lo que la convierte en una amenaza cualitativamente distinta para cualquier democracia con instituciones débiles y alta penetración de redes sociales, como es el caso peruano.
El megapuerto de Chancay: Campo de batalla
El tema dominante en todos los reportes obtenidos no fue solo “quién gana”, sino “quién controla el futuro del Perú” a través del puerto de Chancay.
El 9 de junio, dos días después del balotaje —con el conteo aún abierto y la diferencia entre los candidatos en décimas de punto porcentual— el embajador Bernie Navarro, publicó en su cuenta oficial @USAmbPeru un mensaje que se volvería el tweet más citado de todo el dataset geopolítico:
“Una gran pregunta para los peruanos. Mientras que EE. UU. es parte de los observadores internacionales, sirviendo en favor de la transparencia electoral, China parece más preocupada por operar sin fiscalización peruana en Chancay”.
Chancay y su megapuerto son el único tema que conecta geopolítica, economía, elecciones, inversión inmobiliaria y soberanía en un solo nódulo.
El tema es un símbolo de la rivalidad China-EE.UU. en América Latina, por lo que los comentarios en X/Twitter y TikTok reflejan visiones del mundo más amplias (multipolar vs. alineado con Occidente, nacionalismo versus globalización).
En YouTube, la polarización no es solo “a favor o en contra de China”, sino económico versus geopolítico/soberanía.
Los comentarios en estos videos tienden a ser divididos, emocionales y con alto engagement (debates largos, acusaciones cruzadas, referencias históricas).

Lo que hace singular a Chancay en el ecosistema informacional no es solo su frecuencia, sino su función: es el lugar donde las narrativas se bifurcan.
El mismo puerto es presentado simultáneamente como “amenaza soberana” (por quienes ven en la empresa china COSCO una avanzada del Partido Comunista Chino), como “motor de desarrollo “(por medios estatales chinos y cuentas de inversión inmobiliaria), como “pieza en la geopolítica Trump-Xi” (por analistas de todas las trincheras ideológicas) y como “prueba de corrupción electoral”. Así, el megapuerto es el caleidoscopio de las elecciones peruanas de 2026.
En el análisis realizado, el sistema de doble monitoreo de EL FOCO no detectó lo que se conoce como «coordinación inauténtica técnica» (bots sincronizados), pero sí detectó que la concentración temática y de sesgo es estadísticamente llamativa.
En este entorno, el análisis de los contenidos obtenidos por nuestro análisis revela que, sobre Chancay, coexisten al menos tres narrativas en pugna:
Narrativa 1: Chancay como amenaza soberana:
“China parece más preocupada por operar sin fiscalización peruana en Chancay”, escribió en X el embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro. Usuarios como @SanCasos4 denunciaron que el puerto “es 100% de China” y que defenderlo sería una traición.
Un tweet de @elorwelliano (323 likes), que viralizó imágenes de un tráiler de la empresa china COSCO Shipping entrando al almacén de la ONPE en Lurín produjo la narrativa más estridente del período: la sugerencia de que China podría estar interviniendo materialmente en el proceso de conteo de votos.
El tuit no ofrecía evidencia concluyente pero fue amplificado hasta mezclarse con el discurso de un posible fraude.
Narrativa 2: Chancay como oportunidad económica:
Cuentas especializadas en temas logísticos (@MasContainer, @Logistica_360, @capechiperu) y la cuenta oficial del Departamento de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores chino (@FocoenChina_ALC) presentan el puerto como motor de desarrollo: exportaciones de arándanos multiplicadas, nueva ruta directa desde Nanjing que reduce el tiempo de tránsito en 10 días, Bolivia usando Chancay como salida al Pacífico.
Narrativa 3: Chancay como peón geopolítico de EE.UU.:
Una tercera corriente, claramente pro-Sánchez, denuncia que Washington quiere “estrangular” el puerto para eliminar la influencia china.
La cuenta @def_lovemix lo formuló así: “estos gringos nos amenazan por tener comercio con China y el puerto de Chancay, lo único que quieren es el monopolio de LATAM”.
El usuario @elperuenfotos fue más explícito: “si gana la derecha, nos quedaremos sin el 35% de ingresos que nos proporciona China, porque EE.UU. quiere robarse el puerto”.
Como una cuarta narrativa se puede considerar la ambigüedad soberana: un sector más reflexivo, representado por cuentas como @contralgoritmo o el académico @lust_jan, señala la contradicción de que el mismo puerto que EE.UU. presentaba como “amenaza” semanas antes, fue luego celebrado tras un cambio de posición de Washington.
«¿El puerto de Chancay era peligroso o solo faltaba que Trump le diera el visto bueno?», preguntó @contralgoritmo al embajador estadounidense en Lima.

Dentro del dataset de X/Twitter elaborado por EL FOCO, dos actores con audiencias masivas amplificaron consistentemente el marco favorable a China y a Chancay: la cuenta de la agencia de noticias, sitio web y servicio de radiodifusión internacional financiado por el gobierno de Rusia, Sputnik Mundo(229 886 seguidores).
Sus tweets —que acumularon 1 695 likes en un solo post sobre las implicaciones logísticas globales del puerto— son contenido editorial de un medio de comunicación estatal ruso con fuerza en el ecosistema hispanohablante.
Este caso es interesante porque evidencia el interés ruso en apoyar el contrapeso de China en la geopolítica peruana sin abrirse un frente directo con la beligerante actitud del embajador de Donald Trump en Lima, Bernie Navarro.
Otro actor es la Embajada de China en Colombia (@china_embajada, cuenta verificada, 20 009 seguidores), que publicó sobre la nueva ruta marítima Nanjing-Chancay; fue el embajador chino de este país, Zhu Jingyang, quien se trenzó en una reyerta digital con Navarro, sin la intervención del embajador en Perú, Song Yang.
Y CGTN Español (562 656 seguidores), televisora estatal china, difundió el mismo contenido sobre exportaciones de arándanos usando el hashtag oficial chino #GranTravesía.
No son usuarios anónimos: son instrumentos de diplomacia pública documentados. Su presencia en el corpus analizado no prueba interferencia pero sí amplificación sistemática de un marco favorable.

El contenido con más likes en todo el corpus —5 800, con 595 retuits— no proviene de un peruano. Es del periodista brasileño Bruno Brezenski (@bbbrezenski), publicado el 13 de febrero de 2026, meses antes del balotaje, como respuesta irónica a las advertencias de Washington sobre el puerto de Chancay:
“Voy a contar un chiste. Estados Unidos ha advertido a Perú de que el proyecto del puerto de Chancay, en colaboración con China, pone en peligro la soberanía de Perú.
Una vez más, para que te rías de nuevo.
Estados Unidos, que invadió Venezuela y está atacando abiertamente tanto a aliados como a no aliados, ha dicho que China está violando la soberanía de Perú al establecer una colaboración en la que ambas partes salen ganando.
¿No es esto el mundo al revés?
Llevan décadas mintiendo así sobre China, y hay gente que, hasta ahora, no ha entendido cómo funciona ese modus operandi fascista de acusar a otros de lo que ellos mismos practican”.
La guerra de posicionamiento: Keiko, Sánchez y el triángulo geopolítico
Un reciente exministro de Defensa que accedió a conversar con EL FOCO bajo reserva de identidad, explica que “como gobierno, China opera siempre desde una posición sofisticada.
Nunca frontal, siempre se mueve de forma indirecta. Todavía andan avergonzados de que unos empresarios se hayan aventurado a hacer negocios con (el expresidente) Jerí.
Por eso veo difícil que hayan participado de alguna campaña directa de apoyo a Keiko o a Sánchez. Pero es obvio que ambos se pelean por cortejar a Keiko”.
En el dataset de EL FOCO sobre “keiko_elecciones_china_eeuu” (500 tweets, 369 autores únicos) se revela que la candidatura de Keiko Fujimori fue leída casi universalmente a través del prisma Trump-China.
La narrativa dominante del campo anti-Keiko sostiene que ella sería “títere de EE.UU.” y que Trump estaría interviniendo directamente en las elecciones peruanas a través de su asesor Carlos Díaz-Rosillo —cubano-estadounidense, ex miembro del primer gobierno de Trump— que asesora a Fujimori.
De hecho, un análisis a pocos días de la segunda vuelta presidencial (domingo 7 de junio) llevado a cabo por la empresa de inteligencia de medios Izimedia sobre 8 108 registros de prensa escrita y digital (4 425 noticias únicas) publicados durante mayo, concluyó que “la campaña entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) se estuvo disputando en el terreno de la coyuntura y la confrontación, con escaso espacio para las propuestas de gobierno”.
Una fracción significativa de los actores activos en el debate no provienen del Perú. La base de datos compilada incluye cuentas de Chile, Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina, España, México, Países Bajos y Estados Unidos.
La cobertura de los medios chilenos es especialmente notable: medios como @biobio (4,6 millones de seguidores) y cuentas sectoriales como @MasContainer y @caduanera discutieron el impacto de Chancay en la logística regional sudamericana con un enfoque económico, no político.
Colombia aparece más politizada: los usuarios colombianos construyeron analogías entre las elecciones peruanas y la situación de su país, reforzando marcos ideológicos transnacionales.
El discurso anticomunista regional —que conecta a Maduro con Cuba, Sánchez (español) y Sánchez (peruano) en un mismo marco— circuló con fluidez entre fronteras, decantando en la victoria de Abelardo de la Espriella.

La infraestructura: de los tweets al escaneo de Tik Tok
Un reporte de análisis hecho el 30 de mayo de 2026 muestra que el 95 % de las interacciones monitoreadas provinieron de TikTok. Esta distribución no es trivial: TikTok es una plataforma de video corto, de consumo masivo y con algoritmos de amplificación potentes, especialmente entre audiencias jóvenes.
A diferencia de X/Twitter, donde los debates son textuales y relativamente rastreables, TikTok distribuye narrativas mediante videos que son difícilmente verificables en tiempo real.
Los actores TikTok con mayor puntaje no son cuentas institucionales ni medios conocidos: son perfiles con nombres como @flaviogalvezq, @el.ternero.chancay, @carloschancafe4, @rcc2.0, @gtlexpress; estas cuentas están centradas en contenido sobre el megapuerto de Chancay con un sesgo consistentemente favorable a China.
Sus puntajes para este análisis (entre 58 y 64 sobre 100) resultan de una fórmula que combina centralidad de red, volumen de publicación, sentimiento y autenticidad de cuenta.
El sistema de análisis señala explícitamente que no detectó coordinación inauténtica. Pero también registra que la similitud semántica entre publicaciones es estadísticamente elevada entre las cuentas pro-China del corpus.
Narrativas similares, formatos similares, framing similar, sin que los algoritmos capturen una señal técnica de orquestación.
Un mapeo elaborado en el sistema de visualizaciones de datos Kumu basado en los 16 datasets obtenidos por el analista José Luis Huacles proporciona el mapa visual más limpio del ecosistema: 60 cuentas de X/Twitter conectadas a 8 narrativas temáticas seleccionadas por su insistente actividad:
- Chancay-China (megapuerto/china)
- Chancay-USA-China
- Chancay-geopolítica
- Sánchez-elecciones-China/USA/Chancay
- Perú-elecciones-fraude/golpe
- Sánchez-Cuba/Venezuela
- Keiko-Dictadura
- Keiko-China/USA/Trump/Chancay
Los nodos más conectados —quienes publican sobre más temas simultáneamente— son @JUlIOSCHIAPPAP (Julio Schiappa, “Sinfloro TV”, 17 155 seguidores) @HeliaRossini, ambos con 5 temas cubiertos.
Les siguen con 4 temas @Germn31537455, @Sonia53335483 y @sulkafi.
El usuario Julio Schiappa aparece 5 veces en el dataset de tweets, con publicaciones que van desde criticar la intervención de Díaz-Rosillo en la campaña de Keiko hasta denunciar “el Águila calva y el Cóndor”, en un análisis narrativo sobre geopolítica sudamericana.
Su perfil indica que trabaja para la “Asociación Iniciativa Democrática – Área de Comunicaciones”. Es el actor con mayor cobertura temática del ecosistema, y uno de los pocos con presencia verificable y organización detrás.
Los hallazgos centrales
De la lectura cruzada de lo analizado, surgen estas conclusiones que merecen atención:
- Chancay no es solo un puerto: es el terreno donde se libra la disputa geopolítica peruana.
- La narrativa del fraude fue amplificada con patrones consistentes con comportamiento coordinado, aunque sin evidencia técnica de automatización.
- Los medios estatales chinos y rusos participan activamente en el ecosistema.
- La narrativa de interferencia estadounidense fue construida con datos reales (el asesor Díaz-Rosillo, las declaraciones del embajador Navarro) pero amplificada hasta el extremo de presentar a Keiko Fujimori como instrumento directo de Washington.
- El ecosistema es transnacional pero el objeto es local. Chile, Colombia, España, Argentina y Bolivia participan del debate con sus propios marcos, pero el objeto disputado —quién gobierna Perú y qué hace con Chancay— es peruano.
Lo que queda sin resolver
El análisis realizado tiene límites que deben señalarse:
- EL FOCO no tuvo acceso a los metadatos completos de las cuentas analizadas para determinar si las que exhiben comportamiento repetitivo son genuinamente humanas o parcialmente automatizadas.
- El sistema de análisis FIMI tampoco detectó coordinación explícita –lo que puede significar que, o no existe, o que es suficientemente sofisticada para eludir los detectores disponibles. Es decir: el análisis de la actividad de las redes durante la segunda vuelta no confirma el FIMI, pero sí arroja indicios de que podría existir: no se contó con las herramientas para descartar del todo ni confirmarlo. Existen herramientas de costo bastante elevado en el sector comercial y otros de nivel de seguridad nacional que pudieran ahondar en detalles y más redes.
- Organismos como el Centro Nacional de Seguridad Digital (CNSD), adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros, y el Comando Nacional de Ciberdefensa (COCID), del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú realizan monitoreos propios, pero declinaron compartir su información ante pedidos de EL FOCO.
- No tenemos información sobre si alguna de las narrativas aquí documentadas tuvo impacto mensurable en la decisión de voto.
El mapeo muestra que en el período más crítico del proceso electoral peruano de 2026, el espacio informacional digital fue un campo de batalla donde actores locales e internacionales, oficiales y anónimos, amplificaron narrativas contradictorias sobre el megapuerto que China construyó a 80 kilómetros de Lima.
Un puerto que, según quien lo mire, es la puerta al futuro económico de Perú. O quizás, la llave que China guarda para abrir América del Sur.
Para el próximo gobierno peruano, el desafío principal no es elegir bando, sino recuperar control efectivo sobre activos estratégicos: fiscalización real dentro del puerto, transparencia contractual y una política exterior pragmática que maximice beneficios sin comprometer soberanía.
Chancay no es el fin de la historia. Es el comienzo de una nueva etapa en la que Perú —y América Latina— deberán decidir hasta dónde ceder control territorial a cambio de inversión extranjera en un mundo cada vez más bipolar.
* Ponemos a disposición los datasets analizados en este link: https://drive.google.com/drive/folders/1NR6lMOzLwECHpFPK8GwKU-CGFQi_pUyK



